Por Catalina Yob
8 marzo, 2018

Sólo existen 60 casos como él en el mundo.

Desde que llegó al mundo los pronósticos médicos nunca han sido positivos. Tras su nacimiento, decenas de médicos aseguraron que Christian Buchanan nunca podría incorporarse al mundo y mantener una vida relativamente normal, sin embargo su increíble ímpetu por vivir y el incansable apoyo por parte de sus padres han permitido que a pesar de haber nacido sin ojos, hoy pueda hacer las mismas actividades que sus pares.

Christian, proveniente de Estados Unidos, representa uno de los 60 casos que existen alrededor del mundo que padecen de este extraño síndrome que desencadena que los bebés sean incapaces de desarrollar los globos oculares. Al nacer, el pequeño Christian debió ser alimentado a través de un tubo y sometido a cerca de siete cirugías de reconstrucción.

Brad Moore
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La mayoría de los médicos que se encargaron del caso de Christian esgrimieron que el síndrome afectaría irremediablemente su aprendizaje, su capacidad para hablar e interactuar con el resto, sin embargo su madre Lacey asegura que éste no le ha representado ningún impedimento en su vida. 

Sus incansables deseos por vivir han permitido que Christian realice las mismas actividades que los niños de su edad. Actualmente está aprendiendo a leer y a tocar violín, actividades que siguen situándolo en situaciones en donde inevitablemente es víctima de bullying, por parte de personas de todas las edades que no saben aceptar las diferencias.

«Antes de que naciera Christian yo no sabía de qué se trataba el estigma que conlleva ser diferente, lucir diferente. La mayoría de las personas no saben como lidiar con alguien que posee este tipo de diferencias».

Brad Moore
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Su madre explica que a pesar de que ha sido sometido a más de siete operaciones quirúrgicas, Christian deberá afrontar nuevas cirugías que le permiten mejor su aspecto.

«Debido a que él está completamente ciego, él ha tenido que aprender a navegar en la oscuridad del mundo. Nuestro mundo fue creado para gente vidente y él ha tenido que aprender a vivir sin el beneficio de mirar. Tenemos que hacer las cosas distinto, pero él lo está haciendo».

 

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