Por Javiera González Ruiz
29 noviembre, 2018

La medida los mantiene calmados y hace que se duerman tranquilos. También despiertan de mucho mejor ánimo.

A la gran mayoría de las personas no nos gusta tener que pasar por una cirugía. Todos sabemos los riesgos que implica y la simple idea de una operación nos pone los nervios de punta. Y si para nosotros es así, no quiero ni imaginar cómo es para los más pequeñitos.

De seguro aún más aterrador, pues deben separarse de sus padres para ir a un lugar frío, iluminado y con desconocidos de batas blancas y mascarillas, el gran temor de los niños, ya que suelen asociar a los doctores y enfermeros con inyecciones y experiencias traumáticas.

Sin embargo, algunos hospitales hacen todo lo posible para disminuir el estrés previo a una cirugía de los niños, entregándoles algo de alegría y diversión.

IMQ

La clínica IMQ Zorrotxaurrede Bilbao, en España, bien sabe de este tipo de iniciativas, pues incluyeron autos eléctricos de juguetes para que los niños que deban someterse a algún tipo de intervención, conduzcan ellos mismos hacia el quirófano.

Claramente es una manera de hacer que se relajen y se distraigan de los nervios.

IMQ

Aunque no solo sirve para los momentos previos, sino que también ayuda a que despierten serenos después de la operación.

De acuerdo al director de las clínicas IMQ, Nicolás Guerra, los médicos de la unidad de pediatría y los psicólogos consideran que la medida influye positivamente en los pacientes, ya que según ellos, “la forma en la que los pacientes se duermen determina cómo se despertará, de ahí la importancia de no entrar con ansiedad o irritabilidad al quirófano”.

IMQ

Y lo mejor es que el 98% de los niños lo prefiere y se van a la operación calmados y sin llanto… lo que también tranquiliza a sus padres, que siempre se angustian por la situación de sus pequeños.

¡No existe mejor medicina para recuperarse que la calma y las sonrisas!

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