Tras el incendio, decidió ponerse en forma y bajó más de 150 kilos.

En mayo de 2016, Tony Bussey, de Fort McMurray, Canadá, tenía 41 años y pesaba casi 300 kilos. Su peso jamás había sido motivo de preocupación, hasta que un terrible incendio se desató en su barrio y se vio obligado a evacuar en avión. En ese momento, Tony se enfrentó a una dura verdad: necesitaba 2 asientos para sentarse en el avión.

Tras haber tenido toda una vida sedentaria y de comida poco saludable, Tony alcanzó los 273 kilos. Sin embargo, jamás lo consideró un problema muy grave…

Si bien le costaba ponerse los calcetines cada mañana y subirse al auto, tras esforzarse podía lograrlo. Pero hace 2 años, una terrible emergencia lo hizo ponerse en forma y bajar todos esos kilos extras.

Facebook @Tony Bussey

Resulta que en mayo del 2016, un terrible incendio forestal comenzó a consumir los árboles cercanos a su casa. En un comienzo, Tony huyó en su auto, y cuando se aseguró de que era seguro para volver, regresó. Sin embargo, el fuego volvió a encenderse, y esta vez con mucha más fuerza, así que se vio obligado a evacuar junto a sus vecinos en avión.

Cuando Tony subió y se acomodó en su lugar, se dio cuenta de que su cuerpo usaba 2 asientos, y que alguien tendría que quedarse en el lugar.

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Por eso, desde ese momento, decidió que tenía que hacer un cambio en su vida. “Al ver que la gente tenía que esperar porque yo estaba demasiado gordo para sentarme al lado, eso fue todo para mí”, explicó Tony a CBC, quien además contó que pensó: “Aquí está: la esposa de alguien, el marido de alguien, el miembro de la familia de alguien que está esperando que su mamá o papá o sus seres queridos vuelvan a casa, y sus seres queridos tienen que esperar más tiempo ahora porque yo estoy demasiado gordo para dejarlos pasar“.

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Tony se dio cuenta de que por su peso, podría estarle negando a alguien la posibilidad de sobrevivir frente a un desastre natural.

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“Tengo que hacer algo al respecto”, recordó haber pensado. Cuando el avión aterrizó con seguridad en Edmonton, Tony decidió perder peso y recuperarse en seguida. Es más, durante la misma evacuación, le quitó la piel al pollo y pidió verduras en vez de papas fritas a la hora de cenar.

Tiempo después, comenzó a caminar por solo cinco minutos cada día y fue aumentando la velocidad y duración gradualmente.

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“Básicamente seguí una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas“, dice Tony. Perdió cada kilo solo a través de dieta y ejercicio. De esta forma, en 2 años ha logrado perder casi 150 kilos, reduciendo su talla 66 a una 34 sin ninguna cirugía. “Hay esperanza. Tenía 41 años cuando comencé esto, casi 300 kilos. Si puedo hacer esto, cualquiera puede “.

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Por ahora,Tony necesita entrar a pabellón para eliminar los 10-15 kilos extra de piel que le quedó, sin embargo dice que eso no es nada en comparación con la libertad de recuperar su cuerpo. Ahora hace ejercicios regularmente y espera poder participar de una maratón que se realizará en el quinto aniversario del incendio que cambió su vida.

¡Ya ves! Nunca es demasiado tarde para perder peso y recuperarse.

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