Por Camila Cáceres
13 Abril, 2017

“Mi hijo podría haber muerto”.

Mientras más años pasan, menos entiendo la tradición que tienen algunas universidades o fraternidades de torturar a sus nuevos integrantes. “¿Oh, eres nuevo? ¿Por qué no te humillamos públicamente? ¡Es una experiencia que forma carácter y crea lazos! ¡Harás muchos amigos!” ¿Saben cómo también se hacen amigos? Uniéndote a un club y siendo un ser humano decente.

Claro, esto no es algo que entiende Dale Merza, un estudiante de 20 años que estudia en la Universidad Central de Michigan, Estados Unidos, y pertenece a la fraternidad Alpha Chi Rho.

Esta fraternidad ya ni siquiera existe oficialmente y no es de ninguna forma reconocida por la universidad por su pasado con estos ya legendarios y horribles “procesos de iniciación”. Sin embargo, aún comparten una casa (uno de los beneficios que una fraternidad ofrece a sus integrantes), así que hay estudiantes que luchan por formar parte de sus filas.

Uno de ellos fue Andrew Seely, un joven que no llevaba un mes en la universidad cuando acabó en el hospital gracias a una cruel “broma”.

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Durante el proceso de iniciación, Seely cometió el error de revelar a Merza que sufría de una terrible alergia a las nueces de todo tipo.

Al mayor le pareció muy gracioso probar qué tan terrible era su enfermedad, untando un puñado de mantequilla de maní en su rostro.

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Afortunadamente, un profesor lo encontró posteriormente y lo obligó a ver un médico antes de que el caso se agravara.

Más tarde, Seely se rehusó a levantar cargos y ni siquiera le contó a su familia, hasta que seis meses más tarde no soportó más y se cambió de universidad. Sus padres exigieron una explicación por el rotundo cambio.

Su madre inmediatamente informó a la policía y a la Universidad Central de Michigan lo ocurrido.

“Mi hijo podría haber muerto por esto. Su alergia a las nueces es fatal”.

Teresa Seely

Un representante de la universidad dijo que no tenían jurisdicción sobre la fraternidad, pero que los estudiantes responsables de esta acción serían penalizados respectivamente según el código de conducta.

La policía aún se encuentra investigando el caso.

¡Indignante!