Por Camila Cáceres
6 octubre, 2017

¿Jo jo jo?

Turquía celebra un hallazgo tan increíble para la comunidad arqueológica como triste para todos los niños del mundo que aún creen en Papa Noel, Santa Claus o como le digan en su país al anciano rechoncho de mejillas rosados que deja regalos en Navidad. Se trata de una tumba encontrada en una ciudad llamada Demre, al sur del país.

Gracias a investigación con un equipo electrónico descubrieron que una de las iglesias más famosas de la zona tenía espacios vacíos bajo el suelo.

Allí dieron con un altar muy particular.

Dominio Público / Tumba de un sacerdote anónimo. Por siglos fue confundida con la tumba original de San Nicolas.

Según ellos se trataría de la verdadera tumba de San Nicolás.

Cuando la figura que inspiró el mito murió en 343 A.D. su cuerpo fue enterrado en esta misma iglesia, desde donde fue exhumado alrededor del siglo 11 por mercantes que supuestamente lo llevaron a la ciudad de Bari en 1087. Según la iglesia católica, sus restos estarían la la Basílica di San Nicola en Bari.

Sin embargo expertos turcos aseguran que la tumba desecrada habría sido la de un sacerdote anónimo.

El líder de la excavación, el profesor Sema Dogan, aseguró que incluso es posible que encuentren los restos de San Nicolas. En cuyo caso, por supuesto, se buscaría darle una sepultura más adecuada— dentro de Turquía, esta vez.

Dominio Público / Iglesia de Demre.

San Nicolas de Myra fue famoso por su generosidad con los niños y su costumbre de dejar monedas en zapatos dejados fuera de su hogar.

Lo popularizaron en Europa el siglo 16 como “Padre Navidad”, pero fue su versión holandesa, “Sinterklaas” la que se convirtió en “Santa Claus” en Estados Unidos y se extendió eventualmente por el continente americano como el anciano de los comerciales y las tiendas departamentales.

La magia real de la navidad está en creer. Y en el ponche la familia, obviamente.

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