Por Constanza Suárez
27 mayo, 2020

La ejemplar situación que ostenta el país se debe mayoritariamente al enfoque estricto de su primera ministra Jacinda Ardern, quien dictó cierre total apenas se conocieron los primeros casos.

Mientras algunos países, especialmente en América, viven su momento más crítico respecto al COVID-19, Nueva Zelanda enciende una luz de esperanza: ya no cuentan con pacientes contagiados en sus hospitales y no han registrado nuevos casos en los últimos cinco días, según informó el ministerio de salud local. 

El 27 de mayo el país al suroeste del océano Pacífico dio de alta a su último paciente con coronavirus. 

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La directora general de Salud, la doctora Ashley Bloomfield, dijo a los periodistas en la conferencia de prensa Covid-19 que creía que era la primera vez en meses que ningún paciente con la enfermedad recibía tratamiento en los hospitales.

“Actualmente no hay nadie en el hospital con Covid-19 después del alta de una persona del Hospital Middlemore (en Nueva Zelanda)”, según consignó ITV.

Nueva Zelanda confirmó su primer caso el 26 de febrero, pero cerró sus fronteras antes del 19 de marzo y comenzó a imponer un bloqueo a gran escala el 26 de marzo. Su manejo respecto a la crisis sanitaria ha sido ampliamente elogiada.  Durante estos meses han confirmado 1.154 casos y 21 muertes.

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La administración apropiada de la pandemia en el territorio recae mayoritariamente en la acción de la primera ministra Jacinda Ardern, quien adoptó un enfoque de línea dura para evitar la propagación del virus. Y lo logró. 

Actualmente solo 21 personas están infectadas con el virus, ninguna de ellas lo suficientemente enferma como para necesitar tratamiento hospitalario. Sólo se han descubierto tres nuevas infecciones desde el 11 de mayo, y ninguna en los últimos cinco días, el período más largo hasta ahora sin un nuevo caso.

Nueva Zelanda ha realizado 267.435 testeos y tiene casi otros 200.000 kits de prueba, según cifras oficiales. El gobierno también proporcionó detalles exhaustivos sobre la epidemia en un sitio web oficial, incluidos detalles de cada caso.

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La primera ministra Jacinda Ardern aseguró que el país podría pasar a su nivel más bajo de alerta a principios del próximo mes. 

Los servicios de la iglesia, las bodas y los funerales ahora pueden tener lugar con hasta 100 personas y los funerales no necesitan registrarse con los funcionarios de salud con anticipación.

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“De hecho, el aumento en el tamaño de recolección significa que ahora tenemos algunos de los entornos más permisivos de cualquiera de los países con los que nos comparamos, incluida Australia.

Ir duro y temprano ha valido la pena para la economía, y ahora necesitamos continuar con el nivel de vigilancia que nos ha llevado hasta aquí.

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Todavía estamos en una pandemia global. Los casos continúan creciendo en el extranjero, y todavía tenemos personas que regresan a casa, pero en su mayor parte, muchos aspectos de la vida pueden y deben sentirse mucho más normales”, dijo Ardern. 

 

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