Por Pablo Román
6 julio, 2017

Esto es indignante.

Esto puede calificar como injusticia. Un madre e hijo pagaron sus asientos en un avión, pero, una vez dentro, le piden al niño el asiento para otro pasajero. Gastar 1.000 dólares por cada ticket y no tener la comodidad que se espera, de verdad es reprochable.

Lasse Fuss/Wikimedia

Shirley Yamauchi estaba con su hijo Taizo listos para comenzar su viaje.

Habían pagado una buena cantidad de dinero para estar cómodos en el viaje para estar en una conferencia en Boston.

Los niños de su edad deben tener su propio asiento, según la ley.

Sin embargo, la profesora hawaiana tuvo que cederlo a pedido de la aerolínea. Otro pasajero lo utilizaría y ahora debía pasar 18 horas de vuelo con el pequeño en sus brazos.

Facebook/Brad Cailing

“Tuve que mover a mi hijo a mi regazo. Pesa 11 kilos, tiene la mitad de mi estatura, fue muy incómodo”, explicó a Unilad.

Además contó que que su mano y su brazo izquierdo estuvieron apretados en la pared. Por esa razón, se le durmieron las extremidades.

Facebook/Brad Cailing

“Lo tuve en todas esas posiciones torcidas para dormir. Al final, lamentablemente, se quedó entre mis rodillas. Lo que le ocurrió a mi hijo es inseguro, incómodo e injusto”.

Al parecer el vuelo había sido sobrevendido. Yamauchi se quejó con la azafata, pero no la tomaron en cuenta.

Sin embargo, decidió no tomar represalias debido a que la aerolínea ya había tenido incidentes anteriormente y su fama no era la mejor. 

Facebook/Brad Cailing

De acuerdo a la compañía, el mal entendido fue cuando se escaneo el pasaje del niño, no fue ingresado. “Estamos trabajando para que el personal de la puerta pueda evitar de que esto suceda”, se disculparon.

Mi opinión al respecto…

 

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