Por Alejandro Basulto
16 febrero, 2021

El pequeño Matheus nació sin problemas el 22 de agosto del 2020, pero al pasar de los días se empezó a poner amarillo, producto de la deficiencia de alfa 1 antitripsina. Recibir un trasplante era la única manera de sobrevivir.

Cuando la pareja brasileña conformada por Louise y Heron Baasch, presenciaron el nacimiento de su hijo, Matheus, en el Hospital da Criança Santo Antônio, un 22 de agosto del año 2020, nada parecía fuera de lo común. Era un niño que se veía sano y con muchas ganas de vivir y disfrutar la vida. En lo último no se equivocaron, pero lamentablemente, con el transcurrir de los días, empezaron a presenciar distintos malestares en el pequeño. Para que luego de un tiempo, empezar a notar que este bebé se estaba poniendo amarillo.

Heron Baasch / Facebook

Tuvieron que trasladarlo nuevamente al Hospital da Criança Santo Antônio, en Porto Alegre, iniciando ellos su viaje desde Florianópolis, Santa Catarina. Un trayecto que tuvo como resultado recibir la lamentable noticia de que a su hijo Matheus se le había diagnosticado deficiencia de alfa 1 antitripsina, una enfermedad genética que afecta al hígado de tal manera, que el trasplante de este órgano es la única opción para sobrevivir. El pequeño necesitaba con urgencia un donante y con ya cuatro meses, se le veía cada vez más afectado por esta enfermedad. Sin embargo, su salvador estaba al lado suyo, y era nada menos que su papá, quien era compatible con él.

“No tenía fundamento, es la pesadilla de toda madre descubrir que su hijo tiene una enfermedad tan grave. Al oír hablar de la posibilidad de un trasplante, se me heló la sangre. Pensar en un bebé tan pequeño, que hasta entonces vivía en su regazo, en un centro quirúrgico, no parece tener sentido”

– recordó Louise, según consignó G1.Globo

“Tenía mucho miedo de no ser compatible con él, porque somos de diferentes grupos sanguíneos, pero, afortunadamente, el trasplante fue posible y eso nos quitó un gran peso de encima (…) Estábamos muy asustados, porque lo solté para pasar las vacaciones en casa, pero estaba muy mal, con grandes posibilidades de no resistir un viaje a Porto Alegre. Entonces, manejamos la situación de forma remota, por teléfono, y nada más llegar lo ingresamos en la UCI de inmediato, en un estado muy grave”

– expresó también Heron

Heron Baasch / Facebook

Llegó el momento de realizar la cirugía, la cual se tuvo que realizar con suma rapidez, debido a que el estado de salud de Matheus había empeorado gravemente. Su vida dependía del accionar en pocas horas. Por lo que el procedimiento quirúrgico tuvo que ser adelantado. Afortunadamente, la operación resultó siendo un éxito y una parte del hígado de Heron se encuentra actualmente funcionando en el cuerpo de su hijo Matheus.

Heron Baasch / Facebook

“Ahora que lo peor ha pasado, estamos muy agradecidos de tener de regreso a nuestro querido niño, agradecidos a Dios por este milagro y al equipo de Santa Casa por el fantástico trabajo. Es maravilloso poder volver a pensar en su futuro, tener un bebé, que a pesar de unos cuidados especiales, es un bebé normal, al que le gusta un regazo, sonríe todo el día y se desarrolla”

– celebró Louise Baasch

Hoy esta pareja está esperando que debido a la situación de su hijo, este sea dado de alta y se les permita regresar a su casa, para disfrutar felices del nuevo integrante de la familia, que sumará a su hermano mayor, quien se hará cargo de convertirse en su compañero de juegos. Un hogar que se encuentra aún más completo y pleno, gracias a la mamá que lo dio a luz y al papá que lo ayudó a sobrevivir.

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