Por Ghalia Naim
31 julio, 2017

«Fue la pérdida de una vida. Fue una época de aislamiento, no tenía a nadie. Me sentía suicida. A veces le envío un mensaje a mi familia diciendo que los quiero y que sigo pensando en ellos, pero no recibo respuesta».

Existen cientos de religiones  y todos sus creyentes son merecedores de respeto, sin embargo, muchas veces pensar como un grupo de fe único no termina bien. Entre tantas creencias, los Testigos de Jehová se ubican desde 1886 cuando Charles Taze Russell la fundó en Pennsylvania, Estados Unidos. Según las estadísticas el grupo tiene más de 8 millones de miembros en todo el mundo, pero pese a su éxito son miles los que se retractan

Para muchas personas, dejar a los Testigos de Jehová significa acabar con su vida y rehacerla desde cero.

Gracias a un reportaje realizado por la BBC, varios ex creyentes se animaron a conversar sobre sus experiencias al dejar la religión luego de haberse opuesto a ciertas prácticas dentro del grupo. Según ellos, tomar este paso es igual a quedar exiliado de todo lo que conoces.

Sarah, cuyo nombre es pseudónimo, explicó lo que es pasar a través del proceso conocido como «desasociación».

«No hablo con ningún miembro de mi familia. Debido a que saló de la comunidad, no tengo ningún contacto».

La chica de solo 20 años fue expulsada de todo el grupo y de su propia familia luego de que denunciara a su novio por abuso sexual y violencia física. Durante un tiempo, pensó que debía soportarlo pues no tenía más muestras que sus moretones, pero después sus compañeros del trabajo la convencieron de enfrentar los hechos y allí fue cuando todos le dieron la espalda. La culparon de «dejarse llevar por no creyentes», convencidos de que todo lo que le estaba ocurriendo no podía ser producto de un integrante de la religión.

La noche que Sarah fue desasociada su madre se negó a hablarle y su padre se despertó temprano para echarla de la casa.

ABC

Otro que ofreció su testimonio bajo pseudónimo  fue John, quien abandonó el grupo después de no asistir a un evento importante y criticar el hecho de que uno de sus amigos muriera por negarle una transfusión de sangre, pensando que la la fe podría salvarlo.

«Fue la pérdida de una vida. Fue una época de aislamiento, no tenía a nadie. Me sentía suicida. A veces le envío un mensaje a mi familia diciendo que los quiero y que sigo pensando en ellos, pero no recibo respuesta».

Los Tiempos

Buena parte de los Testigos de Jehová son muy estrictos en cuanto a sus doctrinas y se ven en la obligación de expulsar a cualquier integrante que desvirtúe lo que, a su modo de ver, quiere Dios. No obstante, son muchas las comunidades que tienen una actitud más flexible al respecto y que reciben con los brazos abiertos a todos los que quieran acercarse al «bien».

Tal como explica Sarah, aunque el fanatismo de su grupo la terminó aislando, aún conserva buenos recuerdos de esta creencia.

«Hay buenas personas en la religión que creen que están salvando la vida de la gente predicando el mensaje de la fe».

Puede interesarte