Por Constanza Suárez
4 julio, 2019

Hilda y Hugo fueron a comer con su hijo a un bar en Argentina y los dejó ahí. Ahora están felices en un reconocido geriátrico de la zona sur de la ciudad. «Acá estamos atendidos, contenidos, acompañados», dijo la pareja.

Hilda, de 89 años, y su esposo Hugo de 92, solían vivir con uno de sus hijos, también llamado Hugo, pero por falta de pago fueron desalojados del departamento por la inmobiliaria. Después de eso, los llevó a un bar en Rosario, Argentina para que se tranquilizaran y comieran algo, según consignó Clarín.

Mientras comían, el hombre se paró y nunca más regresó por la pareja de abuelitos. Hugo cargaba con bolsos por la mudanza, pero el tiempo pasaba y su hijo nunca volvía a buscarlos. Los dejó ahí y los dueños del bar los llevaron a la policía para ayudarlos a contactarse con algún otro familiar.

Telefe Noticias

Hugo e Hilda no tenían celular ni ningún número para llamar. «Lo único que decían es que estaban esperando al hijo y que estaban de mudanza», explicó Gabriel, encargado del local según Clarín. 

Aunque la historia no parecía tener una continuación muy alentadora, las cosas salieron de la mejor forma, porque finalmente encontraron un nuevo hogar. Tras permanecer hacinados durante casi un mes donde su otro hijo, ahora se alojan en un reconocido geriátrico de la zona sur de la ciudad.

«Están felices, contentos. Lo primero que me preguntó Hilda  era si estarían juntos en la habitación y por supuesto que le dijimos que sí», dijo Gabriela Alabern, directora de Hogar Español, a Radio 2.

Juan José García/Clarín

Por su parte Hilda muestra una actitud positiva frente a lo que les ocurrió. Dice que esto es “un nuevo amanecer”y que prefiere no acordarse de eso ahora. 

Para la pareja lo más importante y feliz es que cada mañana se levantan y se miran y agradecen estar juntos, “construyendo una historia de amor que parece inoxidable” , cuentan a Clarín

Juan José García/Clarín

“Acá estamos atendidos, contenidos, acompañados. Me parece que es lo esencial. Hemos pasado toda una vida con nuestros hijos, bien tratados” agregó. 

“Se ha perdido en el camino la casa, algo que es una cuestión monetaria, pero que era nuestro amparo. También muchos recuerdos. Pero bueno, él se despierta y mira que yo estoy ahí. Yo me despierto y él está ahí. ¿Qué más podemos pedir?”, comenta emocionada. 

Juan José García/Clarín

Sobre su hijo, ambos coinciden en que no dirán nada malo sobre él y lo que hizo. “El amor es más fuerte”. Hugo volvió a verlos un mes después de que los dejara en el bar.

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