Por Maximiliano Díaz
29 agosto, 2018

Rosario y Jorge no podían engendrar hijos biológicos, pero la legislación no les permitía alquilar un vientre. ¿Qué debían hacer?

Según contaron Rosario de los Ángeles Madueño Atalaya y Jorge Arnaldo Tovar Pérez, un matrimonio chileno de 46 y 48 años respectivamente, ellos nunca habían podido tener hijos, entonces, decidieron buscar opciones: así, llegaron a pensar en un vientre de alquiler, un método que, a grandes rasgos, consiste en sacar espermas y óvulos y ponerlos en un vientre ajeno. Entonces, un bebé con el ADN de ambos padres biológicos podría nacer de otra persona. Esa tercera, entonces, pasaría a ser una especie de portadora. Como mucho, una nodriza durante los primeros meses de vida del bebé.

Según Madueño y Tovar, a eso fueron al Perú, el país vecino del norte. De acuerdo a su testimonio, hicieron todo lo necesario para tener un hijo mediante vientre de alquiler: contactaron a una madre, pasaron su material genético, y esperaron. La mujer, según dijeron ellos, les cobró 14 mil dólares por los 9 meses de gestación, que se tradujeron en el nacimiento de dos gemelos.

La pareja, sin embargo, no contaba con que las leyes en Perú prohíben los vientres de alquiler, al igual que en Chile. El fin de semana pasado, el matrimonio estaba a punto de tomar un avión en el Aeropuerto Internacional de Lima con destino a su país natal, cuando la Policía de Extranjería y Migraciones los detuvo: llevaban a los dos recién nacidos en sus brazos. La pareja fue descubierta porque, mientras hacían el papeleo para salir del país y sacar con ellos a los menores, los chilenos presentaron una identificación falsa. Con los agentes de extranjería sobre ellos, terminaron revisando los papeles de su ingreso y se dieron cuenta de que Madueño y Tovar habían ingresado solos al país hace más de un mes: llegaron a la clínica en Miraflores donde nacieron los dos pequeños tan solo una semana después de que la madre subrogante diera a luz.

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Ahora, la pareja está siendo investigada por delitos contra la libertad, más específicamente, en la modalidad de la trata de personas. Ambos bebés fueron tomados por la policía y puestos en la Unidad de Protección Especial de Lima Este.

El drama de los vientres ajenos

Kim Kardashian, Cristiano Ronaldo, Miguel Bosé, Nicole Kidman, Ricky Martin, Robert De Niro, Sofia Vergara y Sarah Jessica Parker son solo algunos nombres de famosos que han optado por el vientre de alquiler. Según la legislación de varios países, como Portugal, México, Canadá y Estados Unidos, no suele haber problemas con llegar a un arreglo monetario con otra mujer para que cargue con el material genético de una pareja. Además, vale decirlo, la gente famosa y poderosa muchas veces actúa al margen de la ley.

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Esto parece llevar a las personas que se encuentran en la misma situación (la de no poder tener hijos) a una duda que se funda en un dilema ético: ¿por qué ellos no pueden hacerlo, si ven cómo los famosos se vanaglorian de los vientres que rentaron para tener a sus hijos? Las transacciones con las madres subrogantes son, a fin de cuentas, eso, transacciones: el producto y el servicio se dan a cambio de una cantidad de dinero previamente acordada, y entonces los bebés pasan a las manos de sus nuevos padres. Sin embargo, y con toda lógica, en los países en los que alquilar un vientre está prohibido (curiosamente, en esos mismos países no suele estar prohibido el hacerlo como un «favor), los nuevos padres deberían pasar por todo un proceso de adopción para poder llevarse a los pequeños a casa por la vía legal. Ahora, el problema con esto es la poca rigurosidad con la que los conductos regulares tratan los temas de la adopción, y la posibilidad de que a estos padres no les sea concedido el derecho de llevarse a los menores con ellos.

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Por supuesto, para muchas personas, la ilegalidad de los vientres de alquiler tiene cierta lógica: de acuerdo con lo que proponen algunos gobiernos que han optado por mantener esta opción en la ilegalidad, se le quita a la paternidad la posibilidad de una transacción, y de ver al futuro hijo como una mercancía. Además, se apela a la presunta dificultad de mantener un registro y hacer un seguimiento a todos aquellos que paguen por su paternidad. Por otro lado, y probablemente sea una de las aristas más importantes, los países que mantienen prohibida la paternidad subrogante (mayoritariamente conservadores) se aseguran con esto de imposibilitar la paternidad homosexual.

La posibilidad de nuevas gestantes

A pesar del presunto «cuidado» a la vida de los menores que hay en prohibir esta práctica, también es importante destacar que la capacidad biológica de ser padres, no hace que una pareja sea inmediatamente apta para criar hijos. De hecho, según la UNICEF, un 25,9% de los niños chilenos es víctima de violencia física grave por parte de sus padres. Cifras como estas, por supuesto, abren la pregunta general de por qué no dar la oportunidad a aquellos que realmente sí lo desean.

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Desde fines del año pasado, el mismo país ha estado trabajando en un proyecto de ley para legalizar los vientres de alquiler. A pesar de que este aún está en pañales, en su estructura hay una edad mínima y máxima para las madres subrogantes (25 y 45 años), y cumplir con ciertos requisitos en relación a su situación legal: tener nacionalidad, ser residente legal, y no tener antecedentes penales ni relación alguna con quien solicite el vientre. Además, se le pediría que acredite tener una situación socioeconómica solvente para poder garantizar el curso del embarazo, considerando que recibiría dinero para solventar los gastos que este acarree. También, se le exigirá haber tenido al menos un hijo sano con anterioridad.

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