Por Alex Miranda
28 agosto, 2018

Las leyes del país permiten que las autoridades puedan tener una interpretación más libre de lo que es sancionable. Ahora 3 personas son calificadas de extremistas gracias a sus memes.

Un extraño caso se vive en Rusia. Una joven se enfrenta a la posibilidad de ir a la cárcel por tan solo compartir memes en redes sociales, algo que abre nuevamente el debate de si en ese país la ley de censura se presta para abusos.

Maria Motuznaya es la afectada, una mujer de 23 años que vive en la ciudad de Barnaul en Siberia. Ella llamó la atención gracias a una explicación que dio en Twitter a finales de julio, donde cuenta como llegó a formar parte de la lista de “extremistas y terroristas” de Rusia. Sus mensajes comenzaban de la siguiente manera

“Hola a todos, mi nombre es Masha, tengo 23 años y soy una extremista”.

En los siguientes 20 tuits, Maria detalla como en mayo, la policía la buscó por unos memes que había subido a la red social VKontake (abreviado “VK“) -algo así como el Facebook de Rusia- y se le acusaba de insultar a la gente y sus creencias. María después de pasar por una audiencia inicial se enfrenta a otra audiencia que comienza hoy 28 de agosto. De ser declarada culpable enfrentará una posible condena de 6 años de prisión por cargos de incitación al odio y ofender los sentimientos de creyentes religiosos. Ella dice que:

“Compartí varios memes y unas de las imágenes eran de temas religiosos, sobre la Iglesia ortodoxa rusa en particular”

Maria Motuznaya y su abogado / Foto: Twitter @LA72LA

“Dios no está mirando”

Los memes encontrados ofensivos por las autoridades rusas son los siguientes: Unas monjas fumando cigarrillos con un mensaje que dice “rápido, mientras Dios no está mirando”. Otro muestra a niños africanos con platos vacíos en sus manos, abajo dice:  “El humor negro es como la comida, no todos lo reciben bien”.

VK

Incredulidad, esa fue la primera reacción de Maria cuando supo que la policía la investigaba por sus memes.

“Honestamente, la primera vez, cuando me mostraron la orden [de búsqueda], me reí y pregunté: ‘¿Hablas en serio?’. Pensé que era una broma de algún tipo, que tal vez mis amigos estaban divirtiéndose a mi costa. No puedo creer que lo que está sucediendo sea real. Todavía me parece que en cualquier momento me dirán que es una broma“.

La llevaron a un interrogatorio y le dijeron que recibiría servicio comunitario, tomando en cuenta que no tenía antecedentes penales previos, tan solo debía firmar una confesión completa. ella firmó y ahora el problema parece haber crecido.

La historia acaparó titulares en Rusia y esto ayudó a descubrir que en la misma ciudad donde vive Maria hay al menos otras dos personas que se enfrentan a escenarios legales parecidos, por no decir idénticos. Todos los casos usaron VKontakte para difundir media docena de memes, después los acusaron de extremismo por esos hechos.

Daniil Markin, de 19 años, otro imputado por el mismo cargo dice que ha estado bajo vigilancia por más de un año. Uno de los memes que subió era una que compara a Jon Snow –el personaje de la popular serie “Juego de Tronos”- con Jesús. Podríamos explicar el porqué de la comparación pero sería entrar en spoilers de la serie. Daniil dice que Rusia lo está “matando lentamente”, y que:

[Ha pasado] un año desde que empecé a tener miedo de quedarme dormido, pensando que vendrían a buscarme por la mañana“.

VK

Una ley demasiado abierta

Las denuncias que desencadenaron esto fueron puestas por dos mujeres ante la policía. Dijeron que se sentían insultadas por sus creencias religiosas. Ahora tienen sus redes sociales cerradas por miedo a las represalias.

Andrei Shasherin, de 38 años, es otro de los acusados de extremismo gracias a sus memes que insultan directamente a los sacerdotes y al patriarca de la iglesia ortodoxa rusa, el Krill. A él lo acusaron de: “desacreditar al liderazgo de la Iglesia ortodoxa rusa”. En una entrevista televisada, Andrei explica que su situación fue muy similar a los casos antes expuestos, y que:

No quería ir a la cárcel, sentía miedo, como creo que cualquiera sentiría después de una conversación de dos horas con esos tipos. Firmé una confesión y una suerte de declaración”.

En el último tiempo, cada vez más rusos deben pagar por sus actividades en redes sociales, y es que según los datos que da el grupo internacional de derechos humanos Ágora, en 2017 se presentaron 411 casos criminales contra usuarios de internet en Rusia. El año anterior solo habían sido 298.

Anton Vaganov / Interpress / Tass

Algunas de las acciones que pueden ser consideradas extremismo son: Incitar el odio y la animosidad, rehabilitación del nazismo, llamadas al separatismo e insultar los sentimientos de los creyentes. Pavel Chikov, el director de Ágora, dice que debido a que la definición de extremismo es demasiado amplia y, si se quiere, se puede aplicar a casi cualquier cosa. Deja claro que a veces, incluso, se ha detenido por extremismo a gente que tan solo pone “me gusta” en una publicación especifica.

Ilya Varlamov, uno de los blogueros más conocidos de Rusia, concuerda y considera que eso permite a las autoridades tener una “interpretación muy libre” de la ley, casi al punto de ser una excusa usada por muchos motivos muy diferentes entre si.

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