Por Alex Miranda
1 julio, 2018

Autoridades dejan a migrantes a su suerte en el desierto cálido más grande del mundo. La mayoría no sobrevive a esta peregrinación forzada, la cual se lleva a cabo con 48ºC.

Argelia es un país al norte de África, vecino de Libia y Malí, países que de una u otra forma tienen algo que decir en el conflicto de los migrantes que enfrenta actualmente Europa. En el caso de Argelia, la forma que tiene de solucionar ese problema es algo bastante más oscuro que las soluciones de sus vecinos.

Y es que en ese país están abandonando a su suerte a más de 13.000 migrantes en el desierto en los últimos 14 meses, pero no cualquier desierto, sino que el conocido Sahara. Y no solo eso, si no que entre los expulsados hay embarazadas y niños, ni hablar de agua o comida, cosas que podrían ayudar a esta gente a sobrevivir al sol ardiente que les depara el desierto. Muchas veces, y a sabiendas del caluroso camino que les espera, se niegan a ir, a lo que los Argelinos contestan apuntando sus armas de fuego.

La mayoría de las personas no sobrevive a esta peregrinación obligada. El horizonte de Argelia ahora está lleno de migrantes buscando un mejor destino, aunque tengan que hacerlo caminando en uno de los desiertos más áridos del mundo y con hasta 48 grados centígrados sobre sus cabezas.

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«Todos iban a su suerte»

El destino de estos migrantes normalmente es Níger, otro de los países vecinos de Argelia. El camino que enfrentan es de aproximadamente 15 kilómetros de terreno arenoso y desolado. Los que llegan lo hacen a duras penas a la aldea fronteriza de Assamaka. La otra opción es esperar a que un camión del equipo de rescate de Naciones Unidas pueda encontrarlos, pero esa opción es demasiado poco segura como para tomarla en serio sin tener un porcentaje alto de probabilidades de que no pase.

El desierto es tan complicado de cruzar, que la mayoría de los grupos de personas tienen gente que simplemente no podían seguir, o simplemente desaparecieron en las arenas del Sahara.

Janet Kamara es de Libia, y al momento de que las autoridades de Argelia la dejaran a su suerte en el desierto, ella estaba embarazada. Kamara cuenta que cosas vio en su extenuante viaje:

«Había cadáveres de mujeres, hombres… Otras personas se extravían en el desierto porque no conocen el camino. Todos iban a su suerte».

También habla de su camino en el desierto, donde cuenta como estuvo dos noches perdida en el desierto, hasta que un grupo de rescate encontró a su grupo. Dice que en ese camino incluso perdió la noción del tiempo, además de ver a una mujer dar a luz y perder su hijo recién nacido. Después agrega que ella también perdió al bebé que estaba esperando: «Perdí a mi hijo, mi bebé»

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El papel de la Unión Europea

Desde el año 2017 que Argelia ha incrementado las expulsiones masivas de personas, esto desde que la Unión Europea renovara sus exigencias a los países del norte de África, pidiéndoles que eviten que los migrantes se dirijan a Europa por el mar Mediterráneo o camino a España.

Mientras tanto, un portavoz de la Unión Europea dijo que están enterados de las cuestionables acciones de Argelia, pero dijo que los países soberanos pueden expulsar a migrantes, siempre que cumplan con el derecho internacional. Areglia, a diferencia de Níger, no obtiene recursos de parte de la Unión Europea para enfrentar esta crisis, pero no siempre fue así ya que entre el 2014 a 2017 recibieron una asistencia de 111,3 millones de euros. Pero al parecer no fueron suficientes.

Sobre las cifras oficiales de la cantidad de gente expulsada del país africano, la verdad es que nadie sabe, ya que el gobierno se ha mantenido en silencio. Lo que si se sabe, y para lo que sí hay datos oficiales, es que el número de personas que cruzan a Níger va en aumento. Al menos eso dice la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que comenzó a hacer un conteo en mayo de 2017, fecha en la que 135 personas fueron abandonadas, para abril de 2018 esa cifra aumento a 2.888. El total de gente es que tuvo que pasar por esto es espeluznante: 11.276 personas, entre hombres, mujeres y niños. O al menos esa es la cantidad de gente que ha sobrevivido.

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Lo peor es que ahora Argelia está haciendo algo parecido con 2.500 migrantes, pero esta vez en dirección a otro país: Malí. Como es algo nuevo, aun se desconocen el contexto al que se enfrentan estas personas en el trayecto.

Respecto al abandono sufrido por los migrantes, ellos mismos explican que fueron detenidos por centenares, apiñados todos en camiones de carga y luego trasladados durante horas al Punto Cero -como se conoce coloquialmente al lugar de abandono- donde los dejaron. Para que algunos comenzaran a caminar tuvieron que incluso amedrentarlos con armas de fuego.

«Había gente que ya no podía. Se sentaron y los dejamos. Sufrían demasiado», dijo un seleganés de 18 años que estaba en ese grupo.

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