Casi todo su cuerpo está cubierto. «Fueron la última pieza del puzzle que construyó mi fuerza, mi confianza y la libertad en mi piel”.

Perder mucho peso es un trabajo muy difícil, interna y externamente. En primer lugar, es un proceso emocional fuerte. Ya haya sido por razones médicas o estéticas, es casi como empezar una nueva vida. Externamente también lleva complicaciones: no es bajar y ya. Pérdidas rápidas pueden dejar mucha piel suelta que complican a alguien que ya ha sufrido durante años con su cuerpo. Muchas veces las cirugías para quitarla son necesarias.

Un caso así es el de Kevin Creekman. Sufrió de obesidad desde pequeño: a los 10 años ya tenía estrías, y a los 18 pesaba más de 150 kilos.

Kevin Creekman

Tras años de ser molestado por sus compañeros, y observado constantemente en la calle, encontró un compañero con el que ejercitarse. Jamás había estado tan decidido a algo.

Perdió 80 kilos en un año. 80 kilos que equivalen a una persona completa menos en tu cuerpo. Eso dejo en él mucha piel “que sobraba”, y tuvo que someterse a dos operaciones. Consecuencia tras consecuencia: su cuerpo quedó con varias cicatrices… muy grandes.

La vida no se termina con ellas, eso está claro, pero Kevin sentía que tenía una segunda oportunidad a la que no podía avanzar a causa de ellas. La gente no paraba de hacerle preguntas y él deseaba poder dejar esa historia atrás.

“De repente me encontré en un nuevo cuerpo, con una segunda oportunidad en la vida… pero no me sentía cómodo por todas esas cicatrices. Solamente quería sacarme la camisa sin tener que explicarle a todos la historia de mi pérdida de peso”.

-Kevin Creekman-

Encontró refugio en el arte corporal. Se hizo algunos tatuajes para ir cubriéndolas y hoy en día está lleno de estos dibujos. Un look que le acomoda y lo más importante, lo hace sentir feliz.

“Pude tomar el rol de una persona que siempre quise ser… Mis tatuajes fueron la última pieza del puzzle que construyó mi fuerza, mi confianza y la libertad en mi piel”.

-Kevin Creekman-

Ya con confianza en él mismo, logró mostrarse tal como es y eso atrajo a muchos. Ahora es modelo profesional, sin dejar el trabajo social de lado.

Simplemente refleja su esfuerzo y gran corazón. ¡Bravo!

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