¡Un crimen es un crimen y no importa que tan pequeño sea el delincuente!

La seguridad es lo primero. Los crímenes son algo muy serio y la policía de Ontario, Canadá, lo tiene muy claro. Cualquier indicio de un delito debe ser tomado con la máxima precaución y preocupación posible, y así lo hicieron sus oficiales cuando vieron a tres individuos ingresar a un terreno cerrado cuando eran cerca de las 11:00 pm.

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El despliegue fue inmediato. La policía regional fue avisada y envió a su unidad canina, cámaras nocturnas que muestran imágenes térmicas y hasta un helicóptero… había que atraparlos como fuese.

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Al leer todo esto nos transportamos inmediatamente a esos programas de televisión de persecuciones policiales, ¿no? Un grupo de narcotraficantes ingresa en una propiedad privada, toma un auto y parte hacia la carretera en donde lo siguen varios autos de seguridad ¡¡¡¡a toda velocidad!!!!

Bueno, este caso se alejaba un poco de esa realidad.

El lugar al que los intrusos entraban era Wonderland… en español: el lugar de las maravillas. Pueden imaginar lo que pasó después: cuando atraparon a los tres sujetos, descubrieron que tenían entre 15 y 16 años, y que el botín que escondían era… ¡un montón de dulces!

Wonderland

¡Un crimen muy tierno!

“Llamen a la policía, ¡esto es una emergencia!”.

¡Me imagino lo que pensaron los guardias de seguridad al encontrarlos después de usar tooodo su equipamiento!

Pero tienen razón en que, aunque sea algo adorable, era un delito de igual manera. Entrar así en una propiedad privada para tomar algo que no era de ellos sigue siendo un acto grave, y los jóvenes aprendieron su lección. Además de ser recogidos por sus furiosos padres (ni quiero imaginar eso), tendrán que asistir a un programa de corrección comunitario.

Y claramente, tras verse seguidos por helicópteros y perros, pasaron el susto de sus vidas… que de seguro no querrán repetir. 

¿Alguna vez has sentido taaaantos deseos de un dulce?