Por Mariana Meza
4 febrero, 2021

Hatchai Niyomdecha es de la provincia de Nakhon Si Thammarat, Tailandia, se dedica a recoger conchas y vive en situación de pobreza. Un día recogió una boya vieja con tres conchas de caracol pegadas a ella. Se la llevó a su padre y se percataron de la millonaria perla naranja Melo.

Hay momentos en que la suerte simplemente aparece, aunque son unos pocos los que logran atraparla. O a veces es simplemente el destino el que quiere ayudar a mejorar, sorpresivamente, la vida de alguien. Eso fue lo que le pasó a un pescador pobre de Tailandia, quien a finales de enero pasado estaba haciendo su trabajo cuando se encontró una perla pegada a una boya vieja, avaluada en 250.000 libras esterlinas, unos 340.000 dólares estadounidenses. Está a la espera del mejor postor.

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Hatchai Niyomdecha (37) de la provincia de Nakhon Si Thammarat, en Tailandia, trabaja recogiendo conchas con su familia. El 27 de enero pasado fue su día de suerte cuando se topo con el hallazgo que hoy lo podría hacer millonario: una perla naranja Melo.

Según consignó Daily Mail, la joya marina estaría valorada en 250.000 libras esterlinas, es decir, unos 340.000 dólares estadounidenses, y pasaba desapercibida escondida en una boya vieja, pero el pescador se dio cuenta, como su alguien le hubiera hablado desde el más allá. Tomó el plástico que flotaba junto con tres conchas de caracoles pegadas a él y se las llevó a su padre junto a su hermano Worachat Niyomdecha (35).

La sorpresa vino después.

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El padre de Hatchai, Bangmad Niyomdecha (60), comenzó a limpiar lo que sus hijos le habían llevado luego de terminar su día de pesca. Estaba en eso cuando se dio cuenta la perla naranja Melo. Era del porte de una moneda de diez centavos.

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Una de las características de estas perlas es que están formadas por Melo Melo, un tipo de caracoles marinos, de ahí su nombre y están depositadas dentro de sus conchas.

Luego del millonario descubrimiento, Hatchai llamó su esposa, Worachat Niyomdecha (35), e hijos para revisar la preciosa perla naranja de 7,68 gramos. Comenzaron a especular cuál sería su valor y al día siguiente su casa estaba repleta de personas que querían ver la joya.

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Otra de las cosas que llama la atención de esta suertuda historia es que Hatchai contó que el día anterior había tenido un sueño que hoy cree pudo ser premonitorio. “Un anciano de blanco con un bigote largo me dijo que fuera a la playa para recibir un regalo. Creo que me llevó a encontrar la perla”, dijo el pescador, según la publicación de Daily Mail.

Hatchai también dijo que el anciano que vio en su sueño apareció para ayudarlo a salir de la situación de pobreza en la que se encuentra. “Quiero vender la perla al precio más alto. El dinero no solo cambiará mi vida, cambiará mi destino. Toda mi familia tendrá una vida mejor”, confesó.

Pasaron los días y un hombre de negocios apareció para comprar la perla. Ofreció 25.000 libras esterlinas (34.000 dólares aprox.), pero el pescador no aceptó. Era un precio muy bajo. Una situación similar se dio unos días después cuando un coleccionista de artículos de lujo aumentó la oferta a unos 166.000 dólares. Tampoco aceptó. Quería más dinero para sacar a su familia adelante y seguían creyendo que costaba más.

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Actualmente el pescador está negociando con un comprador Chino que le ofreció 10 millones de bat, más de 300.000 dólares estadounidenses, quien dijo que quiere ver la perla en primera persona, por lo que viajará al país donde tendrá que hacer cuarentena preventiva para evitar cualquier contagio de COVID-19.

Por último, cabe destacar que este tipo de perlas varían en su color. Pueden ser bronceadas, marrón y naranjas, siendo esta última una de las más caras. Generalmente se encuentran en el mar de China Meridional y en el mar de Andaman, en Birmania.

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