Por Catalina Yob
15 mayo, 2018

El antisocial, utilizando un arma de fuego, amenazó a un grupo de madres a las afueras de una escuela. Fue allí donde la madre, quien estaba fuera de servicio, sacó su pistola y disparó.

A la espera para ingresar a la escuela de su hija, ubicada en Sao Paulo, en donde se llevaría a cabo un acto en función del Día de la Madre, Katia da Silva Sastre advirtió una situación extraña entre las madres que se encontraban en la misma situación que ella. Un hombre a rostro descubierto llegó caminando hasta la entrada del establecimiento educacional y utilizando un arma logró espantar a quienes aguardaban con el propósito de robarles los objetos de valor que mantenían en su posesión. 

En tan sólo un par de segundos, una situación tan cotidiana se convirtió en un verdadero caos. Quienes se encontraban allí decidieron tumbarse en el suelo, bajo el miedo de que el antisocial podía accionar el arma, sin embargo una madre rompió el protocolo ante un hecho de estas características y se acercó hasta él. Se trataba de Katia da Silva Sastre, policía de profesión, quien al detectar el peligro inminente que corrían los niños y padres que se hallaban en el lugar en ese momento, tomó su arma de servicio y no dudó en usarla en contra del tipo. 

SBT
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Tres tiros en el pecho dejaron al sujeto, identificado como Elivelton Neves Moreira de 21 años, completamente tumbado en el suelo. La madre de 42 años se acercó y le arrebató la pistola que aún mantenía en su mano. Tras percatarse que no había peligro que el delincuente pudiese huir, la uniformada con más de 20 años de experiencia siguió el protocolo y llamó a una ambulancia para que el joven fuera trasladado hasta el centro asistencial más cercano.

Pese a que personal de emergencias tardó sólo un par de segundos en llegar hasta el lugar, quien había amenazado a los presentes con un arma de fuego, falleció minutos después de llegar a la sala de emergencias producto de la gravedad de las lesiones. 

“Felicitaciones”

Debido a que la sucesión de eventos, que desencadenaron el deceso del delincuente, fue registrada a través de las cámaras de vigilancia que se encontraban en el lugar, las imágenes se volvieron virales en cuestión de segundos. Portales web, medios de todo el mundo y canales de televisión de Brasil daban cuenta del heroico accionar de la madre, quien pese a encontrarse fuera de servicio, decidió proteger a su comunidad y acabar con la vida de quien amenazaba la de los demás.

“Yo solo pensé en defender a las madres de familia, los niños y mi propia vida”, esgrimió la oficial.

El hecho llegó a oídos de las autoridades regionales, las cuales a través de comunicados de carácter público agradecieron la valentía de la mujer, quien evitó la muerte de un ciudadano inocente.

Horas después el gobernador de Sao Paulo, Márcio França, informó que la agente que pertenece al cuarto batallón de Acciones Especiales serían condecorada. El pasado domingo fue honrada en un homenaje orquestado por el gobernador. 

Priscila Petrus
Priscila Petrus
Priscila Petrus

Márcio, junto a una decena de autoridades regionales, ovacionaron el actuar de la madre de 42 años, quien en ese momento decidió defender la vida de los demás, sin importar las consecuencias que ello podría traer. El gobernador resaltó que la mujer no tenía la obligación de hacerlo pero que aún así no dudó en accionar su arma de servicio y proteger a la comunidad.

“Ella estaba fuera de servicio y no tenía que hacerlo. Felicitaciones a esta oficial de la policía militar, felicidades a su esposo y a todas las madres del estado de Sao Paulo”.

Las felicitaciones y ovaciones no terminaron allí, ya que en redes sociales usuarios de todo el mundo llevaron a cabo publicaciones que resaltaban la valentía de la madre que logró detener una situación que hoy responde a algo recurrente en la región.

“Bravo Katia da Silva Sastre. ¡Así es cómo debería funcionar!”.

https://twitter.com/Branislav_Melis/status/996391836452257793

“Esta increíble madre de dos niños, Katia da Silva Sastre, le disparó a un delincuente en Sao Paulo. Ella salvó a niños y madres en la calle de una escuela. Admiro a esta valiente mujer”. 

La impunidad como el factor que deshumaniza a quienes delinquen

En los últimos años, la región coexiste junto a tasas de delincuencia e índices de criminalidad que sólo han tendido a aumentar, hecho que ha provocado que quienes delinquen o incurran en algún tipo de falta sean inmediatamente repudiados por la ciudadanía. La falta de seguridad e incapacidad de vivir en plenitud ha permitido que los delincuentes carezcan de humanidad o de aquella dignidad que es inherente al ser humano.

La práctica de tomarse la justicia por las propias manos es hoy algo prácticamente generalizado en América Latina. Pese a que las autoridades y las policías llaman a denunciar en lugar de agredir o incluso matar a los delincuentes, la ciudadanía suele optar por hacer aquello que la justicia dejó de hacer. Situación que sólo se ha agravado a raíz de la utilización de armas por parte de los delincuentes, quienes en muchas ocasiones han asesinado a sus víctimas a cambio de un celular o dinero en efectivo.

En cuanto a esto, el sociólogo colombiano José Fernelly Domínguez, especializado en la violencia que tiene lugar en Latinoamérica, asegura que el fenómeno de tomarse la justicia por las manos responde a una ineficiencia por parte de los Estados.

“El Estado ha fallado en cumplir su función de entregar una justicia pronta a sus ciudadanos. Los índices de impunidad son muy altos, lo que genera una desconfianza por parte de la sociedad hacia sus instituciones. Pasa que si se captura un ladrón, este queda libre apenas horas después, lo que deslegitima al Estado. Además, las normas que ya existen no son cumplidas, generando una sensación de que no es una obligación cumplir las normas y que, precisamente, se puede tomar justicia por mano propia”.

En una sociedad que tiende al alza en índices de criminalidad y violencia, cabe preguntarse qué es lo que está propiciando el aumento de la delincuencia a nivel regional. Las leyes, protocolos policiales y los ministerios tienden a enfocar su labor en las víctimas pero, ¿qué ocurre con los victimarios? ¿Qué se está haciendo para que ellos decidan optar por otro camino? 

Drogas, alcohol, desintegración familiar y falta de educación son cuatro de los elementos que desembocan en que un ser humano decida, o sea forzado a delinquir. Mientras que la desintegración del núcleo familiar permite que los niños migren hacia sectores en donde abundan las pandillas, las cuales posteriormente los convierten en sus propios esclavos, la falta de educación desencadena que niños y jóvenes vean anuladas las posibilidades de aspirar a algo mejor.

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