Por Alex Miranda
3 agosto, 2018

El caso a cada momento gana más notoriedad por lo importante del acusado. Por su parte el gobierno chino prefiere mantener la censura ante el tema.

En China, el maestro Xuecheng es uno de los máximos líderes espirituales, además de contar con muchísimos cargos oficiales relevantes. El problema es que en las últimas horas, ha sido acusado de coaccionar y abusar sexualmente de varias monjas con las que convivió en el templo budista de Longquan, en los alrededores de Pekín. El abad ha negado de manera tajante las acusaciones, pero aún así pasará a la historia como el primer budista importante que ha recibido denuncias públicas de acoso sexual dentro de los círculos de poder del país asiático.

Las acusaciones se hicieron públicas en el transcurso de esta semana, a través de un documento que en 95 páginas, explicaba las faltas que Xuecheng había cometido. El documento se viralizó a de manera muy rápida gracias a la prominencia del personaje en cuestión y su gran base de fans que quedaron devastados -en redes sociales cuenta con más de un millón de seguidores-.

La redacción del texto estuvo a cargo de Liu Xinjia y Du Qixin, otros dos monjes que se dieron el trabajo de recabar los testimonios de seis discípulas que recibieron mensajes del abad con contenido explícito y peticiones de relaciones físicas. Por su importancia y poder político, al menos cuatro de las seis sucumbieron ante él. 

Bodh-Ga

«Mis creencias casi se desmoronaron»

En los mensajes, Xuecheng presionaba a las mujeres y les aseguraba que parte del proceso de «purificación» que les presentaba, era el contacto sexual, a pesar de que el mismo budismo del que él es monje promueve el celibato. Las acusaciones también hablan de manipulaciones emocionales y obligarlas a cortar contacto con sus amistades, incluso las amenazaba de que las sacaría de las enseñanzas budistas si no tenían relaciones sexuales con él. 

Los casos, según la información reunida, datan de finales del año pasado y lo que va de este año. Una de las afectadas dijo a uno de los monjes que redactó el texto que: “Mis creencias casi se desmoronaron. Incluso consideré abandonar el budismo y regresar a la vida secular” .

El documento le acusa también de haberse embolsado $1700 millones de dólares que habría recaudado de los fieles.

El maestro budista tiene ya 51 años, es el abad más famoso del templo y es también presidente de la Asociación Budista de China, lo que lo convierte en el monje budista con más alto rango en el país. Si gracias a este último cargo mencionado, puede incluso asistir a la Conferencia Consultiva política del Pueblo Chino, un órgano asesor del Gobierno que conforman miembros de la sociedad civil -que antes son elegidos por el Partido Comunista-.

Twitter: @xuecheng

La reacción de las autoridades Chinas

El abad se ha encargado de desmentir todas estas acusaciones en sus redes sociales. La culpa -según dice- es de ese texto que está creado a partir de «materiales falsificados, hechos distorsionados e información falsa». Ante esto, varias de las afectadas han acudido a la policía y la Administración Estatal de Asuntos Religiosos de China ha iniciado una investigación para llegar a la verdad de los hechos.

Hasta el momento, el movimiento #MeToo había llegado a China, más que nada en el mundo académico y universitario, en especial luego de que un profesor fuera cesado a comienzos de años tras acosar a varias estudiantes, haciendo que el Ministerio de Educación se comprometiera a idear mecanismos para que no vuelva a pasar algo como esto en sus centros educativos.

Sin embargo, en estas últimas semanas, las acusaciones han comenzado a entrar en otros sectores del país, desde altos cargos de organizaciones benéficas a famosos rostros periodísticos. De hecho, el caso más conocido actualmente es el de un periodista: Zhu Jun, famoso rostro de la cadena de televisión estatal CCTV. Una mujer lo denunció anónimamente por acoso, y cuando fue a la policía ellos mismos le dijeron que mejor retirara los cargos, ya que él: “ejercía una enorme influencia positiva en la sociedad”.

Bodhi.takungpao.com.hk

El caso de Jun levantó una cantidad de opiniones gigante, pero no tanto como la del maestro Xuecheng, que llega con este informe tan detallado sobre las conversaciones y gestos que hacía, por lo que se convierte en el caso más importante de este tipo en el país. Ahora todo el mundo esta atento a como reaccionarán las autoridades chinas ante esto, porque si las denuncias llegan a ser ciertas, tendrían que demostrar tolerancia cero ante este tipo de casos, a pesar de que el #MeToo no es especialmente querido entre los poderosos de Pekín.

Por el momento, el caso ha despertado una reacción gigante en las redes sociales. Las autoridades chinas -conocidas por sus medidas de censura- han eliminado miles de comentarios al respecto, e incluso cuando uno busca «Xuecheng» en Weibo (una suerte de Twitter chino), no se encontraban resultados, mientras que si intentas enviar el informe elaborado por los otros dos monjes a través de Wechat (el servicio de mensajería instantánea más usado en China), el documento no llega a destino. Y la verdad es que estas respuestas son comprensibles, ya que asumir esto implicaría una discusión publica sobre acosos sexual, hablar sobre derechos individuales, crear entidades no gubernamentales e incluso protestas. Todas cosas que nadie sabe si China está dispuesto a aceptar.

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