Por Andrés Cortés
11 abril, 2018

Solo un sacerdote muy abierto de mente permitiría este acto de amor.

Debemos ser honestos y admitir que la iglesia no es el lugar más entretenido del mundo. De hecho, los niños se suelen aburrir en estas grandes infraestructuras, y los adultos, aunque no queramos admitirlo, también. Pero nada hace más feliz a un padre que ver a muchos feligreses en su recinto, aunque este cura de seguro se llevó una sorpresa inesperada.

Que un Padre despierte por la mañana, se ponga su típico vestuario y se prepare para dar una misa a medio día es algo habitual para ellos.

Pero ver a decenas de personas durmiendo en las butacas, no lo es para nadie.

David Levene

No obstante, esto tendría una explicación. Se trataría de un proyecto llamado Gubbio el cual fue cofundado el año 2004 por activistas comunitarios de Shelly Roder y el padre Louis Vitale como un sistema no confesional en el Centro Vecinal St. Boniface ubicado en San Francisco, Estados Unidos.

La idea de este plan es que los hombres y mujeres sin hogar que viven en las calles, tengan un techo donde pasar las frías noches que azotan sus vidas.

“No se hacen preguntas cuando nuestros invitados caminan hacia las iglesias, en un esfuerzo por eliminar todas las barreras de entrada, no hay hojas de inscripción ni formularios de admisión. Nadie es rechazado, todos son bienvenidos, respetados y tratados con dignidad.“, señala el sitio web del proyecto.

thegubbioproject.org

Para llevar a cabo esta propuesta, tuvieron que cambiar algunas estructuras de las misas que se realizan en el recinto. El primer 1/3 del lugar se utiliza para que los feligreses atiendan a las misas diarias que se realizan sagradamente a las 12:15.

El 2/3 restante se encuentra destinado para el Proyecto Gubbio, en donde las personas en situación de calle pueden descansar y dormir.

thegubbioproject.org

Esto envía un poderoso mensaje a nuestros vecinos que no están alojados: en esencia, son parte de la comunidad, no deben ser expulsados ​​cuando los que tienen un hogar van a orar“, dice la organización sin fines de lucro. “También envía un mensaje a los asistentes a la misa: la comunidad incluye a los cansados, a los pobres, a los que tienen problemas de salud mental y a los que están mojados, fríos y sucios“, especifican.

Como si esta iglesia no profesara el bien en su magnitud, también ofrecen mantas, calcetines, kits de higiene y servicios de masajes para todo aquel que lo requiera, cumpliendo así un acto que ni el mismísimo vaticano pareciese mostrar interés.

thegubbioproject.org

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