Por Diego Aspillaga
6 febrero, 2020

La iniciativa, presentada por un parlamentario mexicano, busca aumentar las penas de estos crímenes si afectan a adultos mayores de 60 años. Quienes cometan estos horribles actos verán como su estadía en la cárcel se aumenta en un tercio.

Alberto Vale, de 61 años, lloraba de rabia e impotencia. El abuelito trabaja de albañil y con el sudor de su frente apenas lograba llegar a fin de mes. 

América Leal

Pero nada de eso le importó a uno de sus compañeros de trabajo, quien le pidió una gran suma de dinero apelando a su buen corazón y después desapareció sin rastro alguno.

«Don Beto», como es conocido en su pueblo de Loreto, México, quedó con el corazón destrozado y los bolsillos vacíos. Esta cruel estafa significaba que él no tendría qué comer ni cómo pagar su alojamiento, estaba a la deriva.

América Leal

Además, el hombre quedó endeudado con dos bancos después de la estafa, por lo que no sólo no tenía para comer, también debía mucho dinero que no tenía. 

Para su suerte, una mujer se acercó a él, escuchó su caso y pidió ayuda a desconocidos en redes sociales, quienes recaudaron el dinero robado y se lo donaron, saldando su deuda en el proceso. 

Casos como el de Don Beto hay miles, y no todos tienen un final feliz.

Pixabay

Las personas de la tercera edad ya son el objetivo predilecto de los estafadores que se aprovechan de su bondad y fragilidad para quitarles lo poco que les queda sin importar las graves consecuencias.

Pero esto está por terminar.

El parlamentario mexicano Héctor Barrera Marmolejo se dio cuenta de esta triste situación y propuso una reforma en el Código Penal para que los delitos de extorsión y estafa tengan penas de hasta 15 años de cárcel, lo que se elevaría aún más si estos se cometen contra personas mayores de 60 años, como es el caso de Don Beto.

Cuartoscuro

Según publicó el medio local Excelsior, las penas de cárcel aumentarían en un 30% por ciento si la estafa afectó a un abuelito. 

Con esto, se espera que los crímenes contra las personas de la tercera edad bajen considerablemente, protegiendo así a los ancianos y ancianas que dependen que están retirados, enfermos o que no pueden seguir trabajando.

Pixabay

Los ancianos son un tesoro, están llenos de sabiduría, bondad y experiencia, y  deben ser protegidos de los depredadores que sólo los ven como un blanco fácil para ganar un poco de dinero sucio. 

Esperemos que este proyecto se apruebe y que mucho más lo sigan para así asegurarles a los abuelitos de todo el mundo que la sociedad que tanto ha aprendido de ellos los cuida y los valora como se lo merecen.

Pixabay

Casos como el de Don Beto no pueden seguir sucediendo. 

Puede interesarte