Por Diego Aspillaga
7 noviembre, 2019

El asunto escaló hasta transformarse en una «cacería de brujas» homofóbica.

Luis Miguel está acostumbrado a ser discriminado. Siendo una persona gay en un Apodaca, México, ha tenido que lidiar con personas retrógradas que aún no saben qué es la homosexualidad, que ésta no es contagiosa y que no, no se puede «elegir» ser gay.

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Las críticas ya no lo afectan. Tiene una pareja estable, vive con su sobrino y su tía, ayuda en el hogar y es feliz. Eso, hasta que su la homofobia dejó de molestarlo a él y empezó a afectar a su sobrino.

Todo empezó un día en que el sobrino de Miguel se enfrascó en una discusión con al directora de su colegio, por lo que llamaron al tutor legal del niño al establecimiento. Como su tía estaba en Estados Unidos en ese momento, fue Luis Miguel, junto a su pareja, quien tuvo que ir a hablar con la directora. El problema era trivial, el alumno había subido su tono de voz y la mujer quería que se disculpara frente a su tutor.

El asunto, sin embargo escaló hasta transformarse en una «cacería de brujas» homofóbica.

Colegio Miguel Ángel Granados Chapas

«Al percatarse de que estaba con mi pareja, le pidió que se retirara de la dirección, que solo quería hablar conmigo. Me dijo que mi sobrino respondió así porque quizás tenía conflicto con mi homosexualidad e incluso que yo podía volverlo gay y eso era malo (…) Me dijo que yo no podía tener pareja, comparando la situación con los casos de madres que meten a la casa a sus novios», denunció Luis Miguel a través de Facebook.

A partir de ese minuto, su sobrino estaba siendo vigilado todo el tiempo por la directora, quien buscaba cualquier razón para castigarlo.

«La directora sacó a varios alumnos del salón por traer el celular pero lo miró a él y también decidió sacarlo (mi sobrino no tiene celular). Lo regañó porque traía el suéter amarrado a la cintura, mi sobrino le dijo que lo traía así porque se le había descompuesto el cierre y se estaba cubriendo. La directora le checó el cierre y le dijo que eso era mentira así que le puso el reporte. Cabe destacar que a los demás alumnos no los reportó, yo considero que ella juzgó el hecho de que él tuviera el suéter amarrado de esa forma como una actitud femenina«, detalló.

DuisMe Delicciouss

Pero eso fue sólo el principio. El joven se sentía perseguido por la directora de su escuela, que como sombra lo perseguía para no perderse la oportunidad de regañarlo, llamar a su tío y fustigarlo por su orientación sexual. 

Cuando el sobrino de Luis Miguel pateó una botella de plástico en el receso y casi golpea a un compañero, la directora citó al joven y le pidió que llamara a su tutor porque iba a ser expulsado.

«Dijo que mi sobrino tenía pésima conducta y ese era motivo de baja, aún cuando él no tiene más que un reporte (del suéter) y ninguna suspensión. Además, se tomó la molestia de decir que mi sobrino ya era gay, que no debía seguir viviendo conmigo porque yo hacía fiestas con hombres en mi casa y nos embriagábamos (dejando el mensaje implícito de que yo pervierto a mi sobrino)», narra.

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«Por último dejo claro que ya no quería a mi sobrino en su secundaria y que lo cambiáramos porque lo iba a dar de baja».

Luis llevó su caso a redes sociales para hacer la denuncia luego de callar por unos días para proteger a su sobrino, quien hasta hoy no tiene donde estudiar porque la directora no le dio la baja formal. Cerca de tres mil personas han mostrado su apoyo.

«No había alzado la vos por temor a las represalias a mi sobrino (…) pero estoy cansado física y emocionalmente de tener que pelear siempre por estas situaciones discriminatorias y contra los prejuicios de la gente», dice.

DuisMe Delicciouss

«Somos hijos de la negligencia de los sistemas que operan por encima de nosotros, sistemas que dejan apertura a estos conflictos y no protegen ni cubren las necesidades de la población, por lo que nosotros debemos actuar. 

Exijo que mi sobrino sea restituido en la secundaria». 

 

 

 

 

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