Por Daniela Morano
3 septiembre, 2019

El juez habría afirmado que «no se ha acreditado que el acusado tuviera intención de causar la muerte de sus propios animales» y que no fue más que un accidente.

Una y otra vez se ha advertido a las personas sobre no dejar a sus perros encerrados en un coche cuando hace mucho calor. Si afuera se siente insoportable, dentro de un coche la temperatura es el doble en grados y por lo tanto una sentencia de muerte. Lo fue, de hecho, para nueve perros a cargo de un hombre en Córdoba el año 2017 por lo que recién hoy recibió una sentencia.

Todo comenzó el 17 de agosto de ese año, cuando el hombre estacionó su coche donde transportaba a nueve perros. «Lo cerró con llave, dejando la ventanilla del conductor abierta de modo que pudiera entrar algo de aire, si bien no lo suficiente para poder introducir los dedos», dijeron ante el juzgado.

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Después de una hora, el acusado regresó al coche donde se encontró con agentes de la Policía Nacional intentando sacar a los perros de los cuales ya 3 habían fallecido mientras que de los otros 4, 3 más debieron ser sacrificados.

Sin embargo el Juzgado de lo Penal número 2 de Córdoba dictó que, a pesar de que el acusado fuese responsable de la muerte de 8 animales dejándolos encerrados en un coche con 43ºC, este «no se ha acreditado que el acusado tuviera intención de causar la muerte de sus propios animales» y que para condenar a una persona de un delito es «preciso que la presunción de inocencia quede desvirtuada mediante prueba de cargo suficiente, practicada en el acto del juicio», reportó el medio La Vanguardia.

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El acusado habría intentado conseguir agua cuando vio a los oficiales intentando salvar a los perros, lo que se interpreta como un intento por parte de este para salvar sus vidas y que su muerte no habría sido más que un accidente.

«Simplemente, dejó aparcado su coche para realizar una gestión y debido al motivo que fuera. El encargo se demoró o complicó lo que hizo al acusado olvidar la situación de riesgo creada hasta el punto de que cuando decidió volver se encontró con el desolador panorama por el que ahora se le acusa».

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El único sobreviviente debe ser entregado a la fundación protectora de animales El Arca de Noé, mientras el juez insistió en que esto no niega la «conducta gravemente negligente» del acusado.

 

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