Por Andrés Cortés
18 octubre, 2017

«Algunas ficheras extienden su labor al de psicóloga, novia, compañera de borrachera y demás», cuenta la fotógrafa.

Es posible que no las conozcas o quizá admitas asegures no conocerlas pero las ficheras son una clave fundamental para entender no solo cómo funciona la vida en Ciudad de México desde hace bastantes años, sino también para comprender un poco más la dinámica social, de género y económica que marca este país.

Es posible encontrar a las ficheras en bares, ocultas en la oscuridad y los altos decibeles de la música. Un manto de humo de cigarro esconde sus miradas y el olor de cerveza es su esencia. Estas mujeres acompañan cada noche a diversos clientes que asisten casi religiosamente a los diversos recintos de la ciudad.

Mayra Martell

Los primeros registros de su actividad se conocen desde la mitad del siglo XX, aunque su apogeo llegó en la década de los 50’s y 60’s. Si aún no sabes qué son las ficheras, no te sientas confundido. Y si pensabas que se trataba de prostitutas, estás equivocado.

El característico nombre que adoptaron estas mujeres se debe a que los clientes adquirían sus servicios por medios de fichas. Los hombres llegaban al bar y en la barra se vendían distintas fichas de colores y precios. Estos compraban las fichas y «canjeaban» los servicios de una mujer con los objetos de colores. Cuando la noche ya había terminado, las ficheras cambiaban las fichas por el dinero que les correspondía.

Mayra Martell

Los servicios que prestan las ficheras pueden ser sexuales, pero esta no es una regla general. Muchas se dedican a charlar con los clientes, otras bailan con ellos o los acompañan mientras beben. En estos tiempos modernos, algunas personas están dispuestas a pagar dinero por algo de compañía y cariño.

La fotógrafa Mayra Martell se introdujo en este submundo que nadie se atrevió a retratar y operaba en el silencio de la noche y este fue el resultado:

Mayra Martell

Mayra Martell

«Su espacio laboral es un escenario de jocosas escenas de baile (al son de una rocola), ligue y tragedia. Sus zapatos tienen que danzar en un escenario fatídico, con un piso que por lo general es pegajoso sin faltar los indeseables baños malolientes«, relata la fotógrafa.

Mayra Martell

«Entre las ficheras existen diferentes jerarquías, mi trabajo se enfoca en el sector bajo, a las damas de compañía que extienden su labor al de psicóloga, novia, compañera de borrachera y demás, sus clientes, en la mayoría obreros, albañiles, soldados, combinación infructuosa de las ansias liberadoras del lumpenaje, de la clase media atosigada, y de la curiosidad voyerista y antropológica de artistas e intelectuales proclives al exceso, que por la cantidad de 10 pesos pueden bailar y disfrutar a su fichera elegida», cuenta.

Mayra Martell

Mayra Martell

«Ellas son las encargadas de abrigar a los noctámbulos perdidos y de acompañar a su cliente en cada trago. El menaje de ficheras es colorido y diverso, hay de todo tipo de personas; robustas, morenas, altas, delgadas, con su vestimenta lo más exótico y provocativo que se pueda.

Tras las mesas surgen miradas e imágenes inesperadas, los diferentes rostros cristalizan emociones que van desde miradas hundidas en la tristeza maquillados con grandes estallidos de risas, hasta los pronunciados bostezos que irrumpen con la figura de dueña de la noche, sin faltar el colorido lenguaje, donde la instancia del pueblo se hace constante».

Mayra Martell

Mayra Martell

Las fotografías de Mayra Martell no pretenden ser punitivas ni realizar un juicio moral sobre el trabajo de las ficheras. Su trabajo intenta crear un lazo intuitivo de conexión con sus vidas, sus tragedias y alegrías.

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