Hace 37 años, el doctor habría comenzado a llorar cuando la familia le contó que se cambiaban de ciudad. Esa fue una pista que no notaron.

Por lo general y por mucho que nos cuenten la historia de nuestras familias, siempre habrá enigmas de los que jamás nos enteraremos. Sin embargo, hay algunas personas que deciden ir más allá -y por más allá me refiero a cientos de años- para descubrir aún más.

Como fue el caso de Kelli Rowlette, de 36 años, quien al enterarse de que habían servicios que pueden proporcionar una gran cantidad de información sin precedentes del pasado, se animó a saber más -en una de esas tenía parientes famosos o de otras partes del mundo- y envió su ADN para probar.

Sin embargo, se llevó una sorpresa que definitivamente no esperaba: descubrió que el hombre que ella creía que era su padre, no lo era, pese a que él había estado durante toda su vida y además sabía que había vivido felizmente casado con su madre al momento de su nacimiento, informó DailyMail.

Pixabay (Imagen Referencial)
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Según Ancestry.com, un sitio que rastrea la historia familiar, tenía relación padre e hija con un hombre que también había enviado su ADN al servicio y vivía a casi mil kilómetros de distancia, aunque la mujer, inicialmente asumió que había habido un error y estaba profundamente decepcionada, quiso averiguarlo.

Fue a visitar a sus padres -ahora divorciados- Howard Fowler y Sally Ashby y supo que había sido concebida usando el método de Fecundación In Vitro, que, supuestamente contenía espermatozoides de su padre y de un donante anónimo.

Ancestry incluso dio el nombre del padre biológico: era Gerald E. Mortimer, un doctor especialista en reproducción.

Tras oír ese nombre, los padres de la mujer lo reconocieron inmediatamente. Habían recurrido al tratamiento en la década de 1980, cuando vivían en Idaho y tenían problemas para concebir. Su doctor en ese entonces, era el hombre que figuraba como padre de la niña.

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Según contaron los padres de Kelli, el doctor les había sugerido que si mezclaban espermatozoides del marido con otros de un donante compatible, tendrían mayores posibilidades de concebir. Ellos estuvieron de acuerdo, pero pusieron una condición: el donante debía tener educación universitaria y medir más de 1 metro 80 cm.

Mortimer, aunque era doctor, no alcanzaba esa estatura. Y sin informar a sus pacientes, usó descaradamente su esperma para fecundar a la madre de Kelli.

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Tras el nacimiento de la niña, el doctor siguió tratándolos, sin embargo la familia decidió mudarse a Washington y nunca más se vieron. En el momento en que le contaron que se cambiarían de ciudad, el doctor habría comenzado a llorar. Esa podría haber sido la única pista de que estaba bastante vinculado con la familia.

Ahora, tras conocerse la verdad, Rowlette está demandando a Mortimer por negligencia médica, agresión y fraude. 

“Dr. Mortimer sabía que Kelli Rowlette era su hija biológica, pero no le contó ni a la Sra. Ashby o al Sr. Fowler. Fraudulenta y conscientemente ocultó el uso de su propio material genético en el procedimiento” dice la denuncia, que mantiene a la mujer y a sus padres esperando justicia.

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