Por Alejandro Basulto
24 abril, 2019

«Yo acuso como mujer, porque me han quitado a mis hijas por trabajar», declara Elena Ramallo.

La ola feminista pareciera cada vez tomar más fuerza en el mundo, y lo que le ocurrió a una de sus activistas y defensoras fue una clara afrenta a su lucha. Ya que a Elena Ramallo, Doctora en Derecho, con una amplia trayectoria académica, libros publicados y además conocida en España y por sobre todo donde vive, en Galicia, le quitaron la custodia de sus hijas por justamente su destacada trayectoria profesional.

Según ella, para la jueza, que pasara demasiado tiempo en sus proyectos no era compatible con su deber como madre. Lo que causó que perdiera la custodia de sus hijas de 7 y 13 años ante su ex marido, quien por cierto, también trabaja.

Elena Ramallo | Revista Eco

«En base a la declaración judicial de mi exmarido y, sin permitirme hablar, prevaleció la opinión de un hombre sobre la de una mujer, la del marido sobre la esposa. La juez, Carmen López Mourelle, del Juzgado de Instrucción 2 de Betanzos, fundamentó su decisión jurídica en la palabra de mi exmarido, sin otra prueba, ni médica, ni de otro tipo, para dictaminar que no estoy capacitada para ser madre»

– fue parte de su declaración en El Correo Gallego.

También le llamó la atención que la jueza considerara la opinión de su padre. Quien mira de mala forma a las mujeres que son independientes y que se visten de determinada manera o se divorcian, llegando, según Elena, a tratarla de «puta». Violencia de género que ella acusa y que para la jueza no fue considerada relevante.

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Su madre no es la excepción, ya ella considera que la labor de una mujer es cuidar a los hijos y al marido, y que según Elena, su testimonio en su contra, acusándola de darle importancia al trabajo, fue adoptado por la jueza para tomar su decisión.

Además, señala ella, que el padre de sus hijas no ha cumplido con el régimen de visitas, privándola de verlas. Lo que conllevó que tuviera una ruptura del vínculo filial con su hija mayor, quien está en la plena adolescencia y no la ve hace un año y medio. Sin olvidar que también acusa que su más pequeña hija manifiesta estrés y angustia con la situación, y solo quiere volver con ella.

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Además de toda la misoginia que acusa, también declara ser foco de desconfianza y estigmatización social, expresando que ha tenido que soportar todo tipo de especulaciones (drogas, prostitución, etcétera) por parte de la comunidad, debido a que perdió la custodia de sus hijas, algo que no es habitual en el caso de las mujeres.

Para finalizar, anunció una demanda contra el Estado, por privarla de sus hijas, por vulnerar su derecho al trabajo y generarle un enorme perjuicio laboral y social. Agregando que:

«Yo lucho porque no quiero que, nunca más en España, ninguna mujer por el hecho de trabajar y amar su trabajo pueda perder a sus hijos»

Elena Ramallo | La Voz de Galicia

Su caso pondría en evidencia el hecho que hayan países en que exista una justicia que todavía no se adecúa a los nuevos tiempos en que las mujeres trabajan y pueden ser independientes.

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