Por Alex Miranda
6 junio, 2018

En los 80′ Healy trabajaba como profesora de escuela primaria, pero a falta de un mejor sueldo terminó decidiendo entrar en el mundo del trabajo sexual.

Cuando a mediados de los 80′ la policía de Nueva Zelanda entró en una redada al burdel Wellington, arrestó a Catherine Healy por prostitución. En ese momento parecía muy lejana la posibilidad de que Catherine recibiera una condecoración a la Orden al Mérito de Nueva Zelanda, pero el 4 de junio de este año, ese poco posible escenario se cumplió.

En los 80′ Healy trabajaba como profesora de escuela primaria, pero a falta de un mejor sueldo terminó decidiendo entrar en el mundo del trabajo sexual. Hoy tiene 62 años y dice estar «impresionada» por ser nombrada para esta condecoración por la misma Reina Isabel II, quien le otorgó el premio por su activismo en pro de las trabajadoras sexuales de su país y por su ayuda para que en 2003 se hiciera una ley que dio derechos de pleno empleo al gremio de Nueva Zelanda.

Cordon Press

«Me sorprendió cuando me lo dijeron. Estoy en shock«, dijo Healy a BBC antes de continuar: «Incluso creo que hace unas semanas no hubiera pensado que esto fuera posible. Es indicativo de un cambio en las actitudes de las personas y es bonito sentirse apoyado. Pero queda mucho trabajo por hacer». La distinción de honor que se le ha entregado fue creada por la misma Isabel II en 1966 para “aquellas personas que, en cualquier campo de la vida, hayan dado un meritorio servicio a la Corona y a la nación o a quien se haya distinguido por su eminencia, talento, contribuciones u otros atributos”.

«Me sentí muy intimidada, lo encontré muy difícil de creer», dijo Healy. «Si miras a tu al rededor hay tanta gente que admiro, por eso uno comienza a buscar su espacio en la sociedad. Nunca pensé que esta pudiera ser una posibilidad».

«Los periodistas nunca hablaron con nosotras»

Su cruzada comenzó cuando notó la poca protección que tenían las prostitutas en su país, además del boom del VIH que se vivió en los años 80′, por lo que pensó en una manera de generar los mismos derechos que tendría cualquier otro trabajador o trabajadora de su país. «Nos hablaban de una manera irrespetuosa», dice como ejemplo. «Necesitábamos encontrar nuestra voz y necesitábamos ser entendidas». Por eso, en 1986 creó el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda (o NZPC por sus siglas en inglés) para buscar precisamente ciertas garantías mínimas para su gremio y defender los derechos de las personas que ejercen trabajo sexual.

El NZPC intentó por todos los medios hacer la profesión más segura, plantando la semilla de lo que en 2003 se convertiría en la Ley de Reforma a la Prostitución, una ley que fue aprobada por tan solo un voto y en la que Catherine tuvo mucho que ver, ya que hasta ayudó a redactarla. «En esos tiempos, recuerdo haber leído noticias que hablaban sobre nosotras, pero los periodistas nunca hablaron con nosotras. Era, de plano, muy irrespetuoso.»

Catherine Healy

«Es muy diferente pensar en esto hoy, cuando estamos sentadas con la policía en la misma mesa y nos ven como iguales, pensando como hacer del trabajo sexual algo menos peligroso y dando la opción a sus trabajadores de reportar la violencia sexual.»

Pero a pesar de todo, hay gente que no está de acuerdo con la investidura real recibida por Healy. «Es como una cachetada en la cara de las mujeres de todas partes», dice Rachel Moran, una activista que se opone a la descriminalización del trabajo sexual. Argumenta que al hacerlo se incrementará la violencia contra las mujeres y hará mucho más sencilla la explotación y el trafico sexual.

Nueva Zelanda, como país, tiene un historial de tocar temas más complicados antes que nadie, ganándose la fama de progresista. Pero aún así ha sido un verdadero desafío dejar los estereotipos de lado cuando se trata de la prostitución. «Al comienzo ese sentimiento de que somos parte de la sociedad pero igual nos ven como anormales no era bueno. No queremos ser tratadas de la manera en que nos siguen tratando», dice Healy quien además espera que algún día su lucha sea vista al lado de grandes movimiento sociales en el país, como lo fue darle voto a la mujer antes que nadie en 1893 o dejando al país limpio de energía nuclear en 1984.

Cabe recordar que Nueva Zelanda fue hace tiempo una colonia de Inglaterra, aunque hasta el día de hoy se reconoce a la reina como Jefa de Estado y se celebra su cumpleaños el primer domingo de junio, ocasión cuando se entregan este tipo de títulos, honor que también recibió el ex primer ministro neozelandés Bill English. 

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