Por Catalina Yob
8 noviembre, 2017

El elemento sustraído fue tildado como un “objeto de devoción” para la comunidad de Tignale, en Italia.

“Este acto criminal hiere en el profundo la comunidad de Tignale”, fueron las palabras con las que el párroco Giuseppe Mattanza, quien reside en el santuario de Montescatello, se refirió al robo de una de las reliquias más preciadas del recinto eclesiástico. El inédito atraco que tiene conmocionada a la comunidad de la localidad de Tignale, en Italia.

Se trata de un fragmento de tela impregnada con la sangre de Juan Pablo II desde el santuario de Montescastello, lugar en donde era resguardado por decenas de párrocos y personal de seguridad. Debido a que el recinto recibe a decenas de turistas diariamente, éste es custodiado día y noche con el primordial propósito de velar por la seguridad y bienestar de las reliquias religiosas.

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La sustracción del fragmento provocó que más de mil fieles se reunieran en los alrededor del lago de Garda a rezar por la pronta recuperación de la reliquia. De acuerdo al relato del párroco Mattanza, el objeto habría sido robado por un grupo de delincuentes, quienes se hicieron pasar por turistas, hecho que provocó que su presencia no despertara sospecha alguna. 

Además del fragmento de tela, los ladrones que ingresaron al templo minutos antes del cierre, se llevaron el relicario del altar mayor, algunos fragmentos del hueso del beato Jerzy Popielusko.

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“Este acto criminal hiere en el profundo la comunidad de Tignale. Se trata de objetos que tienen un valor espiritual y afectivo. No es nada fácil venderlos”.

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