Por Vicente Quijada
6 noviembre, 2018

“…pero quería seguir en el Barcelona”, afirma con vehemencia Joan Gaspart.

Tras 2 años -y 54 goles- en el PSV holandés, Ronaldo Nazario, de tan sólo 20 años en ese entonces, llamó la atención de la dirigencia del Barcelona, quien lo fichó por €15 millones. Bastó sólo una temporada con los blaugrana para que el “Fenómeno” se ganara el corazón de los hinchas culé, y este se enamorara del elenco español.

Con 47 tantos y 9 asistencias en sólo 49 encuentros, la directiva del Barcelona buscaba renovar al ariete lo antes posible, en especial luego de que su gol contra el Compostela generara el interés de grandes clubes de Europa. Y lo habían logrado, el brasileño estaba prácticamente con la firma, cuando el Inter de Milán se cruzó en el camino y frustró el sueño barcelonista. 

AFP

“Ronaldo se quería quedar en Barcelona, estaba contento y su deseo era renovar”, relata a Goal Joan Gaspart, ex presidente de la entidad catalana. “Hasta redactamos el documento en presencia del propio jugador y de sus dos agentes”, Martins y Pitta, quienes tenían derechos federativos sobre el destino del atacante.

“Eran las tres de la tarde y con buen criterio decidimos ir a comer y celebrar la renovación de Ronaldo para, después, regresar al despacho y firmar el acuerdo que habíamos alcanzado”, continúa. “Hasta brindamos con cava para celebrar el consenso alcanzado”, detalla el ex presidente, quien también confesó su gran error durante dicha negociación.  “Si no hubiéramos ido a comer y lo hubiéramos firmado en el mismo momento en el que alcanzamos el acuerdo Ronaldo se habría quedado en el Barcelona”, espetó.

¿Qué pasó? “Uno de los agentes se ausentó durante media hora para atender una llamada telefónica”, sostiene. Sin embargo, no era cualquiera quien estaba al otro lado del móvil, sino que Massimo Moratti, presidente del club “nerazzurro” en ese entonces.  “En ese momento no le di demasiada importancia a la ausencia del agente y la tenía”, confiesa Gaspart.

Jose García

Una vez de vuelta en las oficinas del Barcelona, todo se puso de cabeza. “Desde el primer momento en el que llegamos al despacho del presidente Núñez los agentes empezaron a poner trabas, le dijeron a Ronaldo que se fuera a casa y que ya le llamarían para firmar”, relata. Allí, los representantes empezaron a poner trabas de cara a la renovación, a pesar de que afirmaban que querían realizarla. “Insistían en que sí pero lo que proponían era renegociar el contrato casi al completo, aumentando los términos económicos con una idea clarísima. Se trataba de reventar la negociación”, acusa. Y así fue. 

Horas más tarde, y con una Recopa de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España bajo el brazo, Ronaldo abandonaba Barcelona y emprendía su viaje a Milán. “Llorando me dijo que lo sentía mucho pero que sus representantes le habían dicho que tenía una oferta mucho mejor que la nuestra y que le convenía a todos los efectos ir a otro club a ganar mucho más dinero”, detalla Gaspart sobre el llamado que realizó el delantero horas más tarde.

El Inter pagó los 4 mil millones de pesetas -€24 millones, un récord en esa época-, y se llevó al goleador, quien marcó 59 goles en 99 encuentros con los italianos. Gaspart, por su parte, aún tiene la espina del jugador que dejó partir. “Siempre que le veo le recuerdo que Ronaldo no quería ir al Inter sino que fueron sus representantes los que le convencieron a base de dinero”, explica. El protagonista, en cambio, tiene otra versión, y consultado por su temprano éxodo de Barcelona, el ariete afirmó que “no confiaba en los directores”. Años más tarde, en 2002, pudo regresar, pero los blaugrana no pudieron igualar la oferta del Real Madrid. Aún así, Gaspart asesta: “Ronaldo tiene más corazón azulgrana que madridista porque guarda mejores recuerdos de su etapa en el Barcelona”.

AP

Más que mal, todos querían tener a el “Fenómeno”. 

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