Por Josefina Pizarro
3 febrero, 2017

Su caso mostró el de muchos veterinarios en el país.

Para este tipo de trabajos necesitas sí o sí ayuda psicológica. «Dormir» animales para siempre debe ser terrible, ver cómo la vida se le va de los ojos sólo porque sus dueños lo abandonaron o porque no esterilizaron a tiempo. Una nueva ley que prohíbe la eutanasia animal entrará por fin en vigencia esta semana en Taiwán tras el suicidio el año pasado de una veterinaria que quedó afectada de por vida por matar a más de 700 animales en dos años.

La introducción de una nueva ley de bienestar animal en Taiwán ha vuelto a concentrar la atención en el caso de Chien Chih-cheng, una veterinaria que se suicidó el año pasado tras ser duramente criticada por el número de animales que había sacrificado.

BBC

En virtud de una ley que entrará en vigor el sábado 4 de febrero de 2017, será ilegal aplicar eutanasia a los animales abandonados y honorarios de 124 dólares será para quienes abandonan a sus mascotas en un refugio.

Chien, quien era Directora del Parque Educativo de Protección Animal en la ciudad de Taoyuan, se suicidó en mayo pasado a la edad de 31 años con el mismo fármaco con el que durmió cientos de perros. Dejó una nota que expresaba su desconsuelo por tener que destruir tantos animales callejeros e instando al gobierno a actuar para controlar el origen del problema.

Ella había aparecido en televisión instando al público a adoptar en lugar de comprar perros, debido al número extremadamente alto de animales abandonados en todo Taiwán.

SINA WEIBO

En 2015 alrededor de 10.900 perros fueron dormidos en Taiwán. Los refugios para animales trabajaron duro para educar al público sobre los problemas derivados del abandono de los perros.

En una entrevista, Chien lloró al describir el impacto emocional de eutanasiar perros callejeros, pero esto tuvo el efecto contrario después de que revelara que había hecho dormir a 700 perros en 2 años.

«La llamaron carnicera y la hermosa asesina» dijo a la BBC su compañero de trabajo Kao Yu-jie. «A menudo nos regañan, algunas personas dicen que iremos al infierno, que amamos matar y que somos crueles».

Chien dejó una carta antes de suicidarse con el mismo fármaco con el que durmió tantos perros, que hablaba de su preocupación por el bienestar de los animales a los que se había dedicado.

En la carta, escribió: «Espero que mi partida les permita darse cuenta que los animales abandonados también son vidas. Espero que el gobierno sepa de la importancia de controlar la fuente (del problema)… Por favor, valoren la vida«.

SINA WEIBO

Quizás trabajó en el lugar y momento incorrecto, pero su amor por los animales dio cuenta al gobierno y ahora, además de las leyes, el presupuesto gubernamental dedicado a este sector aumentará un 40%.

Que descanse Chien y juegue con los perros que nunca tuvieron oportunidad de hacerlo en la tierra.

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