Por Daniela Morano
4 julio, 2018

“Escuché unas ramas moverse y noté que el ruido venía del jardín de mi vecino”, contó después el hombre.

Cuando llega el verano el sueño es estar en una playa, al sol, disfrutando de la vida. Esa suele ser la realidad si tienes dinero o eres estudiante -y por lo tanto tienes tiempo-, dos cosas que no van juntas. Es decir que quienes logran ese preciado momento suelen ser personas con dinero y tiempo o son, ya saben, un animal.

Mark Hough no es un oso, pero vive en una casa digna de ser casa de veraneo en California. Quizás ese fue el motivo por el que un enorme oso se infiltró en su jardín y decidió darse un merecido descanso.

“Mi esposa y yo regresamos del trabajo y queríamos una margarita, así que nos preparamos unas y nos sentamos al lado de la piscina para relajarnos al sol. Luego, escuché unas ramas moverse y noté que el ruido venía del jardín de mi vecino”, le dijo a Buzzfeed.

“Me di cuenta que ¡un oso venía a nuestro jardín! Así que le grité a mi esposa para que soltara a los perros porque estaban ahí tomando sol“.

Mark Hough

Unos minutos después, no veía al oso en ninguna parte, hasta que miró con atención.

El oso estaba en su jacuzzi “divirtiéndose, jugando con el aparato para limpiar con cloro y con el termómetro y lanzándolos al aire”.

Eventualmente, el oso salió del jacuzzi pero no era hora de irse aún. Era hora de caminar hasta sus margaritas abandonadas y tomárselas.

Pero eso no es todo. Al parecer el oso que emborrachó porque “caminó un rato por el jardín, y luego subió a un árbol y durmió ahí 2 horas”. Al despertar, se fue.

Hough nunca más vio al oso y según AP, ese día varias otras personas vieron osos en los alrededores de sectores residenciales en California.

 

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