Por Maximiliano Díaz
1 agosto, 2018

Desde septiembre, los alumnos ya no podrán usar ni sus teléfonos ni sus tablets en la escuela. Muchos creen que es una medida necesaria para esta generación.

Uno de los problemas más comunes de la enseñanza actual, es hacer que los profesores ganen la batalla contra los distractores electrónicos. Si hace unos 15 años, por decir algo, la amenaza más grande de un salón de clases eran las bolas de papel, o algún juego electrónico con el jueguito de la serpiente que se iba alargando conforme comía pequeños cuadrados, hoy la cosa se ha puesto muy puesta arriba. Un celular provee acceso a todo: redes sociales, llamadas telefónicas, mensajes entre compañeros, streamings de música ilimitados y hasta películas.

Si alguien conoció los smartphones en la misma época en la que estuvo en la escuela, probablemente habrá escuchado a más de un profesor gritar: «¡guarden eso, o los voy a confiscar!». 

Pixabay

Los congresistas contra la tecnología

Pues, en Francia, el sueño del maestro que temía a la tecnología por fin se hizo realidad. Los smartphones y las tablets han sido prohibidos de todos los recintos educativos franceses, al menos durante este año académico. La resolución se tomó ayer en el Parlamento, donde la propuesta fue recibida por una amplia mayoría de los congresistas.

Ahora, según la nueva reforma, todos los aparatos electrónicos, o que puedan enchufarse a alguna corriente, deberán dejarse en casa o mantenerse apagados durante todo el período de clases. Si un profesor ve que se haga uso de ellos durante las horas de clases, tendrá derecho a confiscarlos. Eso sí, como en todo, hay ciertas excepciones. Dependiendo del reglamento interno y la labor educativa de cada escuela, algunas podrán hacer ciertas excepciones si es que el aparato tecnológico es utilizado con «fines pedagógicos», en actividades extracurrículares, o para atender a la necesidad de aprendizaje de ciertos alumnos que sufran de una incapacidad.

Pixabay

La legislación, sin embargo, no establece límites horarios ni espacios de tiempo libres entre las horas de prohibición. Queda en manos de cada escuela imponer una prohibición total o parcial de los dispositivos electrónicos al interior de los propios recintos. A pesar de que en 2010 ya se había aprobado una ley que prohibía el uso de teléfonos celulares durante las clases, esta es la primera vez que la medida llega hasta el extremo de prohibirlos durante toda la jornada. 

«Un mensaje para toda la sociedad francesa».

Según Jean-Michel Blanquer, el Ministro de Educación, la ley anterior tampoco llegó a aplicarse del todo. Según Blanquer, esta carecía de la fuerza y la visión necesarios como para llegar a prohibir un artefacto tan pequeño y accesible para todos los estudiantes, pero según él, ahora la ley «se ha movido al siglo 21». Están listos para implementarla, y esperan que no haya ningún error. En palabras del ministro: «Esto le envía un mensaje a toda la sociedad francesa, y también a las comunidades alrededor del mundo». 

Ahora, solo quedar esperar y ver cómo avanza la resolución del Gobierno francés. Según las estadísticas oficiales, 9 de cada 10 chicos que tengan entre 12 y 17 años de edad, tienen un smartphone. Es una cifra realmente difícil de rebatir.

Jean-Michel Blanquer (Foto: Twitter)

La posibilidad del populismo

A pesar de que muchos profesores están de fiesta con la medida, que se aplica a los alumnos que tengan hasta 15 años de edad, han recaído muchas críticas sobre el presidente a la hora de prohibir los teléfonos celulares en las aulas. La medida escolar es parte de una campaña que el presidente Emmanuel Macron habría prometido implementar hace ya algún tiempo, pero se ha ganado las críticas de que sea una presunta medida publicitaria para limpiar su imagen. 

Últimamente, Macron ha estado en el ojo del huracán frente a la oposición. Dos casos de censura lo han tenido en la palestra, y ha sido objeto de abucheos es más de una ocasión. Es más, el proyecto fue aprobado bajo la votación única del partido ¡En Marcha!, un partido socioliberal con tendencias centroizquierdistas que (¡sorpresa!) fue fundado y es dirigido por el actual presidente francés. La mayoría de los partidos de la izquierda y la derecha locales se abstuvieron de votar.

Macron acompañado de Benalla, su guardaespaldas (Foto: Charly Triballeau)

Esto, para muchos, significa un gesto de disconformidad y molestia con el mandatario, que se preocupa de legislar sobre celulares en salones en medio de la mayor crisis de su mandato por el «caso Benalla», en el que uno de los guardaespaldas del presidente golpeó sin contemplación a unos manifestantes, y el gobierno le impuso una sanción falsa de 15 días sin empleo ni sueldo que, en realidad, fueron vacaciones pagadas. Por si fuera poco, intentaron silenciar el asunto. Finalmente, para cuando Macron habló, dijo que él era el único responsable y aludió a su estatus de presidente. Una posición prácticamente intocable, sobre todo si se considera la enorme mayoría parlamentaria que tiene su apoyo y, por si fuera poco, aún quedan 3 años para las nuevas elecciones presidenciales. 

La oposición tachó la medida como «cosmética», y aseguró que no tendrá impactos en la vida real.

Puede interesarte