Por Ghalia Naim
21 diciembre, 2016

Después todos supieron la verdad.

Son muchas las personas que se han casado por interés o con el fin de obtener una suculenta fortuna al cabo de un tiempo, pero lo cierto es que nunca se puede tener certeza de quién finge estar enamorado y quién no. Muchas parejas parecen haberse juntado por meros trámites económicos y resultaron ser muy felices, sin embargo, este no es el caso. Una agente de bienes raíces se “enamoró” inexplicablemente de un ermitaño millonario en Francia y cuando este murió, todos se enteraron de sus verdaderas intenciones.

Sandrine Devillard fue a revisar unas propiedades en los Alpes franceses y allí conoció a Marcel Amphoux, un ermitaño 25 años mayor que ella y con una fortuna de millones.

Incluso, era el dueño de varias propiedades en los pueblos cercanos.

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La pareja contrajo matrimonio a pesar de que los aldeanos, siempre agradecidos por la ayuda de Marcel, se esforzaron en sabotear la unión.

Sandrine no pasó ni un día con su esposo, siguió trabajando en París hasta que, un año más tarde, Marcel falleció en un accidente de tránsito de forma misteriosa; lo acompañaban dos amigos de Sandrine que, por cierto, sobrevivieron.

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De inmediato, trató de quedarse con todas las propiedades de su marido pero un documento escrito con puño y letra de Marcel aclaró toda la situación.

Las propiedades fueron dejadas a los mismos inquilinos de siempre y el resto a una prima… A Sandrine, nada.

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La mujer trató de hacerle frente a la Ley alegando que la letra no pertenecía a su fallecido esposo, pero el tribunal se percató de que todo era parte de un “abusivo plan” y le negó la demanda. El Fiscal Rafael Balland dijo que “la voluntad se debía cumplir y que no había evidencia de que no fuera su letra”.

Pobre mujer, se casó por nada. Ojalá no vaya a estafar a otro desesperado millonario por ahí.


Y tú, ¿conoces una historia parecida?

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