Por Josefina Pizarro
29 agosto, 2017

“El dolor para mí no es ningún obstáculo. Haberme convertido en Superman es mi regalo para todos los filipinos”.

Cuando éramos pequeños (y aún hoy de grandes) nos gustaba mucho creer que éramos personajes de televisión, historietas, etc. e identificarnos con ellos. A veces hasta nos disfrazamos de sus personas, disparando con pistolas de agua y cosas así. Ahora, esta persona, de la que ya había hablado anteriormente, se ha operado 26 veces para ser “Superman”. Raya lo ilegal luego de que se inyectara un veneno letal para su cuerpo. Esta es la historia de Herbert Chávez.

El hombre filipino Herbert Chávez, que se llama a sí mismo el “admirador más grande de Superman”, ha sufrido 26 dolorosas cirugías plásticas para transformar su cara y cuerpo en su ídolo.

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“Superman siempre ha sido mi obsesión desde que vi una de sus películas a la edad de cuatro años”, dice Chávez, mientras se ve rodeado por estatuas de tamaño natural de uno de los superhéroes más populares de la historia.

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En su casa, ubicada en la provincia de Laguna, al suroeste de Manila, se puede ver el logo “S” de Superman por todas partes, desde la mesa de comedor a la cortina de ducha. Platos, vasos, tazas, pasta de diente, peine y champú son algunas de las miles de cosas que tiene del superhéroe.

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“Siempre ha sido mi sueño ser como él y he hecho todo lo posible para ser como él”, explica, con una sonrisa.

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Para ello, el hombre de 39 años ha sometido su cuerpo a las más diversas cirugías y tratamientos médicos durante casi dos décadas para lograr que su piel morena y rasgos asiáticos se transformen en una copia exacta del superhéroe.

“La primera operación fue en 1998, cuando me operé la nariz para que no fuera tan redonda”, afirmó.

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Entre sus operaciones se pueden contar la de nariz, labios, barbilla, caderas (además de liposucciones y blanqueamientos de piel) que han alterado completamente su apariencia física.

Y así luce hoy:

Barcroft India

Pero según él, no es suficiente.

Aún le faltan las lentillas azules (usa de contacto) y quiere operarse para alargar sus piernas, una de las operaciones estéticas más dolorosas.

“Como soy filipino, no soy muy alto, por lo que quiero alargarme las piernas para parecerme aún más a Superman. Y ponerme ojos azules, por supuesto”.

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“El dolor para mí no es ningún obstáculo. Haberme convertido en Superman es mi regalo para todos los filipinos”.

El problema es que puede que los doctores se nieguen a operarlo, luego de que hace dos años se inyectara en el vientre un relleno ilegal llamado “MesoLipo” para tener abdominales.

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El veneno que se inyectó ha hecho todos los procedimientos más riesgosos, y le han dicho que tiene que optar por ir al gimnasio y comer saludable para obtener los abdominales que tanto quiere. 

Aunque no habla de dinero, en varios medios ha dicho que ha gastado más de $6 mil dólares en parecerse a su ídolo, además de que muchas de las cirugías han sido gratis. Él se gana la vida con varias tiendas de disfraces en Calamba.

Además, él forma parte del Libro de Récords Guinness 2013, pero no por sus operaciones, sino por su colección de más de 1.253 artículos relacionados con Superman. Aunque claro, según Chávez, tiene más de 5.000 hoy en día.

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Él dice que su objetivo en la vida, sin embargo, es mostrar lo que es ser un superhéroe, por lo que siempre está ayudando al prójimo a su manera.

“Muchas veces salgo a la calle vestido con el disfraz de Superman para arrancarle una sonrisa a los niños. Otras veces compro comida y me dedico a repartirla entre la gente que no tiene nada”.

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Por último, él asegura que es un “Superman real”.

“Hay acontecimientos en mi vida que me han hecho darme cuenta de que yo soy Superman de verdad. Por ejemplo, tengo casi 40 años y aún no tengo arrugas. ¿No es demasiada coincidencia?”, dice, “eso es porque soy Superman. De momento no puedo volar, pero para ser un superhéroe no hace falta tener superpoderes”, concluye, soñador.

Bueno, cada quien con sus cosas. Al menos ayuda al resto, ¿no?