Por Teresa Donoso
14 diciembre, 2016

“Estaba como sin vida. Tuvimos que sacarlo del agua entre cinco personas. Ahí supe que algo andaba mal”.

Brett Greenhill de 39 años y su novia Meg Alexander de 29, se iban a casar en dos meses más por lo que decidieron organizar una inusual fiesta de despedida de solteros en conjunto. Invitaron a sus mejores amigos y se fueron a la playa, donde esperaban pasar un momento muy agradable que recordarían para siempre.

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Estando en la playa a Brett le entraron deseos de nadar, por lo que mientras sus amigos hacían otras cosas, él se fue corriendo a la playa y se metió en el mar.

Después de unos momentos sus amigos y su novia se percataron de que no nadaba y simplemente se había quedado flotando, como sin vida, entre las olas.

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Fueron a su encuentro y al acercarse les dijo que no sentía su cuerpo.

Eso fue lo que Alexander le aseguró a la revista People, quienes la entrevistaron para conocer más sobre este dramático hecho.

“Estaba como sin vida. Tuvimos que sacarlo del agua entre cinco personas. Ahí supe que algo andaba mal”.

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Llamaron inmediatamente al 911 para conseguir ayuda mientras que Brett no paraba de recordarle lo mucho que la amaba y decía que no sentía su cuerpo.

Un avión los llevó al hospital Lee Memorial donde los doctores le indicaron que al nadar su espalda había chocado contra algo, probablemente un banco de arena, pulverizando una de sus vértebras. Como resultado, quedaría permanentemente paralizado desde el cuello hacia abajo. Le dieron un pronóstico de volver a recuperar la movilidad de sólo un 1%.

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Su novia dice que se han aferrado a esa posibilidad, aunque sea mínima:

“Nos estamos aferrando a ese uno por ciento porque si hay alguien que puede hacerlo es Brett. Es la persona más esforzada que podrías imaginar”.

La madre del novio, Linda Greenhill, se ha mantenido día y noche al lado de su hijo. Ella siente que como madre le toca ser fuerte por todos y mantenerlos con fe y esperanza:

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“Le dije que estaba progresando bastante bien. Como madre tengo que mantenerme fuerte por todos. Es una situación totalmente devastadora, nunca en un millón de años uno piensa que esto te puede pasar a ti o a alguien que conoces”.

La pareja planeaba casarse en dos meses más y tenían decidido viajar por Nueva Zelanda en una van para su luna de miel. Ese plan ha sido pospuesto momentáneamente, pero la novia asegura que se casarán igual, incluso si no es pronto.

“Nos casaremos algún día y será genial. Nuestros planes han cambiado un poco, pero llegaremos a ese punto algún día”.

Debido a que su tratamiento y estadía en la clínica ha sido costoso, la familia de Brett creó una pagina en GoFundMe para que personas de todo el mundo puedan donar dinero a su nombre. Lo recaudado será usado para cubrir la cuenta médica. Su meta es de $250 mil dólares y actualmente ya han juntado casi la mitad: $111 mil dólares.

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Al final, la vida siempre nos da sorpresas inesperadas que, para bien o para mal, nos ponen a prueba. Ni para los novios ni para la familia será sencillo superar este episodio, pero se puede entrever que sabrán enfrentarlo de la forma correcta.

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