Advertencia: las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

Las imágenes que muestran a Lauren Harris en el hospital son muy fuertes. Sus convulsiones la hacen retorcerse en posiciones difíciles de imaginar, y realmente parece que se está distorsionando. Sus ojos no dejan de parpadear y su rostro comienza a verse caído. Llega incluso a aterrorizas a quien la ve, pero ella quiere que la filmen igual, espera que con eso pueda ayudar a otros, y a ella misma también.

Estos brutales episodios pueden llegar a repetirse hasta 30 veces en un día normal de la chica de 27 años. Y tras el ataque, suele quedar paralizada, a veces desde la cintura para abajo, y en las peores convulsiones, ni siquiera puede mover su cuello.

Ella misma dice que pareciera estar poseída, y que si hubiese vivido en otro siglo, de seguro la quemaban en una hoguera. Pareciera que algo paranormal pasa con ella, y si bien no es así, es algo más terrible aún.

Todo comenzó el 2015, cuando la llevaron de urgencia al médico pues parecía que tenía un accidente cardiovascular.

Toda su cara estaba paralizada y ella no entendía nada, se sentía completamente fuera de su cuerpo. No encontraron explicación a lo que pasó pero luego los ataques comenzaron a ser recurrentes.

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Exámenes tras exámenes, vinieron las teorías: migrañas hemipléjicas, parkinson, distonía… pero no podían confirmar ninguna. Lo peor es que aún no pueden hacerlo. Pero lo que realmente creen que tiene es un severo efecto atrasado a las drogas. Desde los 13 años, Lauren consumió éxtasis, anfetaminas y marihuana, y se detuvo a los 19, tras dar a luz a su hija Keria.

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Y eso es lo que más le preocupa hoy en día: la pequeña de siete años. Al ser algo que no está diagnosticado, está también la posibilidad de que sea algo genético… y ella dice que no podría soportar ver a su hija atravesar por lo que ella pasa.

No saber lo que le sucede es más terrorífico que si estuviese poseída o algo sobrenatural… se siente exactamente igual, y nadie puede decirle como controlarlo.

“Hay semanas en las que no puedo salir de mi cama por los ataques. Y todos los días me siento exhausta y muchas veces termino llorando. Hubo momentos en los que simplemente no podía caminar y tenía que usar una silla de ruedas. Eso me aterraba. ¿Tendría que usarla para siempre?”.

-Lauren Harris-

Pero últimamente Lauren ha estado mejor, y los ataques son menos recurrentes. El problema es que sí son más intensos, y llega a orinarse encima mientras no puede moverse. En algún momento intentó suicidarse por la depresión en la que entró, pero ahora piensa en superar todo… por su hija. Quiere llevar una vida normal.

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Entonces, con los videos y fotografías, busca que los doctores puedan indagar un poco más, y también, que otros lo vean… espera que si hay más personas atravesando por lo mismo, se acerquen a ella, y se ayuden y respalden mutuamente.

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Es una noble idea ante un lamentable escenario. Y nosotros le enviamos todo nuestro apoyo.

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