Por Monserrat Fuentes
10 septiembre, 2018

También se tomaba el vino más costoso de la carta. Estuvo cenando gratis durante dos años.

¿Qué harías si un encantador y desconocido hombre te invita a cenar a un lujoso restaurante para tener una cita y conocerte más? Puede que aceptes de inmediato sin medir las consecuencias, tal como un grupo de mujeres que fue estafada por un “casanova” que las engañaba para que para él pudiera comer en los mejores restaurantes de la ciudad completamente gratis.

Paul Guadalupe Gonzáles es un hombre de 45 años que encontró una forma de “hacer negocios” a través de una popular aplicación de citas y la verdad es que le resultó de maravilla, hasta que fue pillado por la policía y acusado de estafa.

Usaba la app “Plenty of Fish” para conocer mujeres e invitarlas a cenar a los mejores y más caros lugares. Al llegar al encuentro actuaba como todo un caballero, era galán, conversador y se mostraba interesado en su cita.

Washington Post

Las chicas con las que salía se sentían a gusto y no notaban nada extraño en él, ya que su personalidad y galantería las hacía caer rendidas a sus pies, según informa KTLA 5.

Una de las ocho víctimas conocidas hasta ahora (se cree que pueden ser muchas más) reveló cómo fue su experiencia al medio Washington Post, contando detalles de la técnica que él usaba para escapar del lugar.

La mujer se llama Marjorie Moon y cuando salió con él sujeto notó de inmediato que le gustaba comer bien, en esa ocasión pidió dos entradas, una de pollo y otra de langosta; una botella del vino más caro y suflé de postre. Todo iba bien hasta que Gonzáles salió a hacer una “llamada”. Le dijo que debía llamar a alguien urgentemente, pero que estaba sin batería, así que iría al automóvil por su cargador.

En cuanto la mujer notó que el hombre se estaba demorando demasiado con la supuesta llamada, le consultó al camarero. “Su cita se fue”, le contestó el hombre, dejando a Marjorie totalmente descolocada.

Paul Guadalupe Gonzalez/Facebook

“No podía creerlo”, le dijo Moon al Washington Post. “Tuve que pasarle mi tarjeta de crédito al camarero, en ese momento le dije, “solo quiero irme a casa”. Pagó $250 dólares por la peor cita de su vida.

Siempre fue el mismo patrón, según la policía: una comida espléndida y costosa, seguida de una excusa para abandonar la mesa y, finalmente, desaparecer. A veces, decía que su tía estaba realmente enferma, otras veces que su cargador de teléfono estaba en su automóvil y realmente necesitaba ir a buscarlo y en otras ocasiones no lo pensaba tanto y tan solo decía que tenía que ir al baño.

Estuvo realizando sus fechorías desde el año 2016 hasta ahora, por lo que podemos decir que estuvo comiendo gratis por casi dos años.

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