Por Teresa Donoso
24 abril, 2017

A todas nos podría pasar.

Laura Furiosi, profesora de 35 años, siempre sufrió de períodos dolorosos que le hacían imposible llevar una vida normal. Fue así que recibió su diagnóstico de endometriosis cuando era sólo una adolescente y, hasta ahora, había tratado de vivir de la mejor forma posible con esta dura condición. En esa época la chica había sido diagnosticada erróneamente con apendicitis, y cuando los doctores la operaron se dieron de cuenta que su apéndice no era el problema, sino que el tejido que creía desde su útero.

Laura Furiosi / Instagram

Para dejarlo más claro, esta condición provoca que el tejido que crece dentro del útero crezca fuera de éste y en otras partes del cuerpo y, según la red de salud de la Pontificia Universidad Católica de Chile, esta enfermedad es bastante común y suele diagnosticarse entre los 25 y los 35 años.

De esa forma, los doctores removieron parte del tejido de su útero que había estado creciendo en otros lugares, y aunque Laura creía que ese había sido el fin, estaba muy equivocada. Fue así que, tal como consigna el Daily Mail, Laura descubrió que a sus 35 años su endometriosis había seguido creciendo al interior de su cuerpo, transformándose en una dolorosa y terrible red.

Laura Furiosi / Instagram

Durante los últimos años Laura se había sometido a diferentes cirugías que habían quitado parte de esta red de sus intestinos, y aunque los doctores aseguraban que ya no quedaba nada más para extirpar, ella seguía sintiendo dolor.

Los doctores comenzaron a decirle que quizás el dolor era psicológico, imaginado debido a otras experiencias traumáticas, pero ella conocía bastante bien los síntomas de endometriosis como para ignorarlos. Los especialistas le dijeron una y otra vez que era imposible que esta red de tejido se alojara en otros lugares tan altos y lejanos del útero, pero ella no descansó. No fue hasta 2016 que un doctor se dio cuenta de que la red provocada por la endometriosis había llegado a su hígado y diafragma, enredándose en sus costillas.

Laura Furiosi / Instagram

“Pensé que era normal así porque había aprendido a vivir con el dolor. Lo describiría como llevar una mochila pesada de dolor todo el día conmigo. Era debilitante, solía dormir siestas en el comedor de profesores durante la hora del almuerzo y al llegar a casa seguía durmiendo”.

Actualmente la profesora y orgullosa madre de tres niñas, se dedica a crear consciencia con respecto a esta dolorosa enfermedad, ya que cree que a menudo las personas la ven como algo “invisible” y dudan del dolor que pueda causar:

“Una de cada 10 niñas sufren de esta enfermedad. No es poco común”.

Laura se someterá a una nueva cirugía y espera poder quitar todo lo que queda de la endometriosis en su cuerpo. Por mientras, sigue intentando buscar que los doctores y la ciencia puedan encontrar una cura para esta debilitante enfermedad:

Laura Furiosi / Instagram

“Desearía que alguien hubiese estado conmigo para decirme que todo estaría bien, para decirme qué hacer, para decirme que debería defender mis derechos y mis creencias. Mientras más hablamos de esto, más conocimiento le damos a las niñas y jóvenes para lidiar con esta enfermedad”.

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