Por Alex Miranda
28 mayo, 2018

Decirle un «piropo» a una mujer, seguirla por la calle o silbarle. ¿Estas acciones representan un acoso sexual sancionable? El gobierno francés contesta con un tajante: sí.

Desde octubre del año pasado que Francia se ha visto convulsionada por lo que se ha denominado el «Tour de Francia de la Igualdad», una suerte de «gran consulta ciudadana» -como lo ha descrito el gobierno de ese país-, que se traduce en una serie de medidas que se adoptaron para crear debates y talleres, donde se hablará de las principales problemáticas de género que azotan a Francia y el mundo en estos momentos. La idea es comenzar erradicando dos problemas puntuales: el acoso callejero y la edad de consentimiento para tener relaciones sexuales en el país.

El gobierno del presidente francés Emmanuel Macron no es ajeno a las movilizaciones, y es que a pesar de llevar poco más de un año (asumió el cargo en mayo del 2017), ya ha tenido problemas con las huelgas de la empresa de ferrocarriles (SNCF, por sus siglas en francés) y de Air France, además de las marchas estudiantiles y de jubilados que se han enfrentado al gobierno. Lo bueno es que los episodios de violencia han sido menores y que, esta vez, Macron intenta adelantarse a las explosiones feministas que surgen todos los días en diferentes partes del mundo.

Imago / Le Pictorium

Un nuevo Tour de Francia

La primera medida fue poner en marcha el ya mencionado «Tour de Francia de la Igualdad», una iniciativa del gobierno junto con Marlène Schiappa, la Secretaria de Estado para la Igualdad entre los hombres y las mujeres. El tour se terminó el 8 de mayo pasado -Conmemorando el Día internacional de la mujer- y, en total, se hicieron 824 debates y talleres respecto al tema, en 18 regiones distintas del país. Aquellas instancias lograron convocar a más de 55.000 personas, que a pesar de ser un buen número para la iniciativa, la mayoría de esa gente (al rededor de un 70%) son mujeres, demostrando que el sexo masculino aún no se ve convocado para solucionar estos problemas.

El «tour» tenía como finalidad poder presentar un proyecto de ley que sancione el acoso callejero, preguntándole a la ciudadanía en su conjunto que redefina qué es aceptable y qué no en materia de acoso sexual en la calle, una cuestión que se encuentra en una “zona gris entre la seducción consentida y la agresión sexual o la injuria pública», como explican en la página web de la Secretaría de género francesa.

Pero Schiappa no se quedó ahí, en paralelo fue dándole forma al proyecto de ley, junto con la ayuda de la Ministra de Justicia, Nicole Belloubet, además de abrir el diálogo acerca de las opiniones sobre acoso sexual que tienen actores importantes de la sociedad, como policías o incluso magistrados. Y como si eso fuera poco, también creó un grupo de trabajo parlamentario que tiene en sus filas a cinco diputadas francesas de diferentes partidos políticos, con el fin de que entreguen un informe que deje lo más claro posible qué es el acoso sexual callejero y qué medidas se podrían tomar para erradicarlo, todo en pos de crear un poderoso proyecto de ley con la menor cantidad de vacíos legales.

Después de esta búsqueda por esclarecer qué puede considerarse acoso, el presidente Macron lanzó el proyecto de ley que ya fue aprobado por la Asamblea Nacional Francesa y que ahora tiene como siguiente obstáculo lograr ser aprobada por el gobierno francés. Si esto llega a pasar, se podrían comenzar a cursar multas que van desde los 90 hasta los 750 euros, que dependerá de algunas agravantes, como que sea en el transporte público o que el acosador caiga en reincidencia.

Más que un simple problema

Estos movimientos son, como dice el presidente francés, para que «las mujeres ya no tengan miedo de salir a la calle». Por su parte, Schiappa dice que «frenar a la persona que es violenta en el espacio público es una manera de luchar contra todo acto de violencia sexual». Una forma de cortar de raíz un problema que no es menor.

Según la cadena inglesa BBC, nueve de cada diez mujeres del país europeo han sufrido de este tipo acciones por parte de hombres. «La verdad es que lo golpeé, tenía el celular en la mano con la que le pegué y con la otra lo agarré del cuello para que no escapara y realmente me descargué con él», dice Marion Breelle, una de las mujeres que hablaron con BBC para dar su testimonio.

Ap Photo

«Fue la primera vez que golpeé a alguien. Mis sentimientos eran una mezcla entre terror y un odio muy profundo y frío», continúa contando Breelle. Este es uno de los muchos testimonios de mujeres francesas que han sufrido acoso sexual en el transporte público francés, pero a la vez, es una de las pocas mujeres a quien la sorpresa del ataque no la petrificó.

«Estaba en mi auto, cerca de la estación Saint Charles en Marsella, cuando un hombre se me acercó en su auto de una manera muy sexual y muy poco ambigua. No le respondí de ninguna manera, por lo que me comenzó a seguir en su auto, intentando cortarme el camino. Es lejos de ser mi primer episodio de acoso, pero sí es la primera vez que comencé a comentar estas cosas. Ahí fue cuando comencé a darme cuenta que todas las mujeres pasamos por esto, peor ninguna lo habla», dice Anais Bourdin, otra de las múltiples víctimas de acoso sexual callejero.

Según las mismas víctimas, los acosadores pueden venir de cualquier estrato social, de todas las edades y de todos los orígenes. Bien lo sabe Marion Breelle que comenta los detalles de su acoso: «Iba camino a casa cuando sentí que me estaban siguiendo. Pensé en que si era verdad trataría de gritar para asustarlo y que se fuera, pero cuando me iba a girar noté que me tocó el trasero. Entonces me doy vuelta y noto que estaba masturbándose. Me asusté y me fui corriendo antes de volver a confrontarlo. Era un señor de unos 50 años, vestido normal. No parecía ni drogado ni borracho».

France News | Al Jazeera

Por otro lado, la edad de consentimiento para tener relaciones sexuales se está pensando en dejar en 15 años. Una media entre los 16 años (edad que instauraron países como Holanda, España y Bélgica) y los 14 años (Portugal, Austria y Alemania), haciendo que cualquier relación sexual mantenida con algún menor de la edad establecida en territorio francés lo convierte automáticamente en violación. Cosa no menor si comparamos la diferencia entre la pena máxima por un delito de abuso sexual y la de violación: La primera tiene una pena de hasta 5 años, mientras que en el segundo caso son 20.

Así, Macron continúa en la senda por reformar el país del que es Presidente. ¿Qué te parecen las medidas? ¿Deberían implementarse en tu país?

 

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