Por Teresa Donoso
10 enero, 2017

Dicen que después de volver de la guerra, no volvió a ser el mismo de antes.

Esteban Santiago, un veterano de guerra de 26 años, abrió fuego en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood que se encuentra en Florida, Estados Unidos, sin provocación alguna. Durante este terrible episodio murieron cinco personas y otros ocho sufrieron graves heridas. Aún no se sabe qué fue lo que lo motivó a actuar de esta forma, pero muchos creen que tiene que ver con su pasado de guerra.

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Su familia le aseguró al Daily Mail que Santiago nunca más había vuelto a ser el mismo desde que había sido enviado a Irak a combatir y que lidiaba con problemas psiquiátricos importantes. El propio hombre le había confesado al FBI el pasado noviembre que mientras cumplía su labor en dicho país del Medio Oriente, sus supervisores lo habían obligado a infiltrarse y luchar desde el lado del Estado Islámico, algo que lo habría perturbado profundamente.

Sin embargo, todas estas ideas parecían estar dentro de la cabeza de este hombre, ya que no había registros de que se le hubiese pedido hacer algo como esto.

Esteban acababa de convertirse en padre por primera vez y había sido, recientemente, hospitalizado en un centro de atención psiquiátrica especializada en Alaska. Durante 2016, según el medio Daily Beast, Esteban había sido formalizo por violencia intrafamiliar contra su novia, sin embargo, su familia sigue asegurando que todo se debe al gran impacto psicológico que sufrió durante la guerra.

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Su hermano, Bryan Santiago quien actualmente vive en Puerto Rico, cuenta que fue la propia novia de su hermano quien los contactó para advertirles sobre la delicada situación que vivía su hermano.

En noviembre de 2016 las cosas llegaron a su punto crítico y fue internado en una clínica psiquiátrica. Posteriormente fue contactado por el FBI después de que los directores de la clínica tuvieran dudas sobre la historia de su pasado que él contaba: el hombre aseguraba que el gobierno estaba controlando su mente y que lo obligaban a mirar videos del Estado Islámico. Después de una evaluación psicológica se determinó que aunque Esteban Santiago no presentaba un riesgo para nadie, definitivamente estaba lidiando con algún trastorno que le impedía actuar de forma normal.

AP

Esteban pasó desde 2010 a 2011 en Irak y cuando finalmente volvió a Estados Unidos siguió desarrollando diferentes labores que le merecieron la entrega de diferentes medallas. Aún así, su familia asegura que desde que volvió nunca más fue el mismo y su tía, María Ruiz, le aseguró a North Jersey que su sobrino veía cosas:

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“Hace un mes se puso como loco. Decía que veía cosas”.

Su hermano cree que quizás está sufriendo de estrés postraumático y que la situación del aeropuerto le generó un flashback de guerra tan potente que pensó que estaba de vuelta en Irak.

CBS
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Finalmente se determinó que Esteban había tomado su equipaje en el aeropuerto, se había dirigido al baño y había cargado su pistola con cuidado, algo que podría indicar que su actuar fue totalmente consciente. La policía aseguró que sólo dejó de disparar una vez que se le acabaron las balas y que sólo en ese momento pudieron apresarlo.

La investigación sigue en curso y aún no hay muchas respuestas, pero da para pensar sobre los crudos efectos que la guerra puede tener sobre las personas.