Por Ruben Peña Blanco
15 febrero, 2017

“Es un milagro, pero también una cruz”.

Ximena Suárez es una de las azafatas del fatídico vuelo de LaMia, en el que volaba el equipo brasileño Chapecoense, y forma parte de los 6 sobrevivientes del accidente que ocurrió en territorio colombiano. Su vida después del accidente cambió radicalmente, además de tener que sobrellevar el miedo y el trauma de ver fallecer a 77 personas, enfrenta un problema aún mayor: se quedó sin dinero y no tiene cómo costear su rehabilitación física y psicológica.

REUTERS/Fredy Builes

La azafata siempre se ha mostrado agradecida por este milagro que le significa seguir con vida ante el grave accidente, sin embargo, su presente no es para nada alentador.

Suárez, 28 años y madre de dos hijos, ha encontrado múltiples inconvenientes para financiar su recuperación. La aeromoza denuncia que los seguros sólo le cubren gastos médicos y no la parte psicológica. Además, acusa a la aerolínea LaMia -la propietaria de la nave siniestrada- de deberle cinco meses de salario: Tres previos al accidente y los dos siguientes.

EFE

Contaba con un seguro por USD25 mil, este dinero fue utilizado para pagar su tratamiento en Colombia. Se vio obligada a llamar a una conferencia de prensa, con su abogado, para que el seguro pague otros USD12 mil al sanatorio en el que estuvo internada en en ese mismo país.

Además debe tomar medicamentos para dormir y otros fármacos para los dolores, entre otros malestares.

El Tiempo

La mujer abrió una petición en internet para recibir ayuda económica y poder pagar las cuentas médicas, pero eso también ha sido parte de su calvario. Decenas de personas la acusan de querer sacar provecho de la tragedia para lucrar.

Otros en cambio le han hecho llegar mensajes de aliento y han aportado en 22 días cerca de US$2.900 a través de su petición en línea.

Los Tiempos

Estoy ahorita con fisioterapia del tobillo y el cuello. Tengo dolores en la espalda. Tienen que hacerme una cirugía de nariz. Están terminándome los dientes, porque perdí los de enfrente“, confesó la sobreviviente, según declaraciones difundas por la BBC.

LaMia operaba con números negativos desde antes del accidente. Y desde el incidente de noviembre, ya no volvió a funcionar. Sus directivos fueron puestos bajo proceso judicial.

AP

“Lo que yo quiero es salir de todo esto, terminar mis terapias y ponerme a trabajar. Mi sueño siempre fue volar. Eso es lo que estamos trabajando con mi psicólogo, porque yo no sé si puedo volverme a subir a un avión. Pero esa es mi pasión”, dijo Suárez.

EFE

Entre lágrimas, dice que sólo quiere cerrar este capítulo y poder retomar el trabajo que realiza desde hace ocho años.

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