Por Ronit Rosenberg
7 marzo, 2018

¿Está el racismo lejos de desaparecer? El mundo está preso.

El  mundo está lejos de progresar socialmente. Lejos de ser más tolerante. Lejos de tener ganas de convivir entre la diversidad. Porque justo cuando tuvimos la oportunidad de demostrarlo con la ola de inmigrantes, nos caímos como sociedad. Y el racismo sigue igual. Y la xenofobia. Y todo lo que nos parezca que pertenece fuera de nuestra inútil “zona de confort”.

Así lo demuestra esta triste y penosa historia. Marius Makon, un hombre español de raza negra, ingresó a un bar en Madrid. Mientras pedía un café en la barra, se le acercó por la espalda una mujer y le dijo sin reparos ni vergüenza: “No quiero gente negra cerca mío”. 

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De la nada, sin razón, sin cordura. Pero Makon reaccionó como pocos lo habrían hecho. Mientras cualquiera que se siente insultado y ofendido responde de la peor manera, él conservo la calma.

“No se preocupe señorita, estaré solo un momento porque no me interesa estar cerca de gente como usted mucho rato”, le respondió. Así lo relata en su perfil de Facebook.

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En ese momento, ella le dice: “Negro pedazo de mi**da”. Y le azota la ceja con una botella de vidrio. Lo dejó sangrando. Afortunadamente el ojo no recibió golpe.

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Las fotos confundieron muchísimo a los cibernautas, quienes escribieron: “Yo no la veo muy blanca a ella”, “La chica no tiene pinta de blanca”, “Qué blanca la tipa por dios, un vaso de leche”. 

Algunas personas lo aplaudieron por su reacción tan calmado, pero otros le reprocharon que, a pesar de que está bien no reaccionar con odio de vuelta, es necesario actuar con más firmeza y denunciar a la policía para que más casos así no ocurran.

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La mujer fue detenida por la policía, pero luego de dar su testimonio fue dejada en libertad. 

La reflexión de Makon es épica y nos deja reflexionando a nosotros también:

“A ese acto de violencia le he dado amor y he tratado de mantener la calma porque la persona en cuestión que aparece en la foto si hubiese reaccionado a ese acto con violencia, hubiese salido muy mal parada. Me han pasado miles de cosas por la cabeza en ese instante, he pensado en las miles de frases y de charlas que he oído y dado sobre el racismo. Ahora que estoy en mi casa y repaso estas imágenes sigo sin sentir odio”, escribió.

BBC

Con la elección en su minuto del Ex Presidente Barack Obama, todos pensamos que el mundo avanzaría en valores morales. “Teniendo un presidente afroamericano en una de las potencias más importantes del mundo cambiará las cosas”, decían. Pero resultó ser todo un sueño utópico, al estilo de Martin Luther King. Solo un sueño.

Durante los dos períodos de gobierno de Obama, se desarrollaron eventos brutales contra la comunidad negra en Estados Unidos. Policías matando a chicos afroamericanos sin razón aparente, dividió a sus vecinos. Las manifestaciones le demostraban en la cara, sin anestesia, a Obama que las cosas no estaban saliendo como él habría planeado…o al menos como la gente pensaba que serían.

Y después de que Obama abandonó la Casa Blanca, ingresó Donald Trump, el Presidente apoyado por movimientos de “raza blanca” que pretenden ser superiores. Y durante todo el revuelo, jamás fue capaz de pronunciarse. Y sospecho que tampoco lo hará ahora.

Y aunque lo hiciera, las cosas no cambiarían. No es un problema que se arregla con la política ni de la mano de autoridades. Es un problema que está arraigado en la sociedad que cala profundo y que hiere, destruye y daña.

“El racismo es la mayor amenaza para el hombre, lo máximo del odio por el mínimo de razón.”

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