El bebé finalmente murió.

El niño Kayden Urmston-Bancroft, de 20 meses de edad, perdió la vida como consecuencia de que los médicos aplazaran en distintas ocasiones una operación que el pequeño necesitaba urgentemente. Los médicos admitieron que el hospital se apegó a la lista de espera, dejando de largo las cirugías urgentes.

La operación era vital y, después de 3 días, no habían resuelto su situación.

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Como consecuencia de no ser atendido, el pequeño Kayden perdió la vida de un ataque al corazón. Autoridades del Hospital Universitario de Manchester, explicaron que lamentan la muerte del bebé, pero que «debido a la gran demanda de servicios, «en ocasiones fallan».

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Julie Rowlands, abuela del pequeño, declaró que su nieto no recibió el trato adecuado mientras estuvo internado. Dijo que lo internaron en una habitación y lo dejaron. Lo siguiente que los médicos decían era que no tenían cama en quirófano o que estaban atendiendo a lesionados.

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Basem Khalil, cirujano de hospital, dijo que el equipo médico está preocupado por cuántos niños tendrán que morir antes de que se hagan cargo de la gestión.

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El mal de Kayden comenzó cuando descubrieron que tenía un agujero en el diafragma por el cual el intestino llegaba al pecho.

Varios hospitales rechazaron operarlo y su cirugía fue aplazada, en un principio, por varias semanas. Hasta que por fin un médico pidió al hospital que cancelaran las cirugías menores para intervenir a Kayden. Sin embargo, le respondieron que no se entrometiera.

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Era vital y urgente que operaran a Kayden.

Kayden tuvo un paro cardiaco y resultó con severos daños cerebrales. Después perdió la vida. Las investigaciones señalan que murió por no haber recibido atención a tiempo.

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Un grupo de cirujanos intentaron advertir a la gerencia del hospital acerca de los fallos en los servicios primordiales.

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