Por Camila Cáceres
15 junio, 2017

Vio las fotos y llamó a la policía.

No quiero motivar a los padres a meterse en las cosas personales de sus hijos, pero si notas un verdadero cambio, uno drástico y notorio en su comportamiento, es fundamental hacer preguntas y tener un ambiente de confianza donde se puedan hablar las cosas. Lamentablemente, la relación entre un joven estudiante de Brighton Hill en Basingstoke, Inglaterra, y su madre no era la mejor. La mujer notaba que su hijo estaba distinto, pero no sabía como abordar una situación que apenas podía imaginar.

Así que directamente revisó su teléfono móvil.

Primero le extrañó que hubiese intercambiado muchos mensajes con su profesor, Grant Foyle, de 29 años. No la perturbó tanto que el hombre llamara al niño “hijo”, pero sí que él le llamara “papá”. 

Esta podría ser una historia acerca de familias encontradas en los lugares menos imaginables, pero por supuesto que no, porque el mundo a veces es realmente horrible.

Pronto se reveló el verdadero diálogo entre ambos. Algunos de los mensajes enviados por el profesor (y descritos durante el eventual juicio) fueron:

  • “No tenemos que hablar en la escuela. Podemos vernos en otra parte”.
  • “¿Nos juntamos a hablar este fin de semana?”.
  • “¿Cuándo nos vamos a juntar a hablar?”.
  • “¿Te gustaría venir a mi apartamento? No lo digo de forma perversa”.
  • “Felizmente te paso a recoger, hijo”.

Y otros donde hace directa referencia a experimentación sexual, tríos y prácticas sexuales o preferencias de su joven estudiante.

La mujer llamó a la policía.

El (ahora por supuesto que EX) profesor admitió el intercambio, pero negó que tuviese una naturaleza sexual.

Una de las fotos intercambiabas por alumno y maestro incluían la de un condón. Por supuesto que la abogada preguntó en qué contexto la foto de un condón no sería sexual.

Foyle dijo que la había enviado por error. El resto de fotografías fueron descritas por la jueza como “no sexuales, pero inapropiadas”.

Grant Foyle no recibió ningún cargo de abuso sexual, pero debió renunciar a su trabajo indefinidamente por “conductas profesionales inaceptables”.

No puede volver a trabajar en ninguna escuela o instituto, ni tampoco en hospedajes de estudiantes en Inglaterra.

¿Qué te parece?