Por Teresa Donoso
26 abril, 2017

Los dibujos le causaron sospecha, así que esta madre decidió llevarlo al doctor.

Tiffany Erulkeroglu llevaba un tiempo viendo cómo en los dibujos de su hijo Emre, de siete años, una y otra vez aparecían misteriosos puntos negros. Más específicamente, Emre se dibujaba a sí mismo con manchas y puntos negros en la frente. Al preguntarle a su hijo, él le reveló que los puntos eran su dolor de cabeza. Tal como cuenta el portal británico Mirror, Tiffany se asustó y decidió llevarlo al doctor de inmediato.

The Brain Tumour Charity / Mirror

Los síntomas comenzaron durante 2015, pero los doctores insistían que al chico no le pasaba nada. Tiffany consultó con diferentes especialistas pues sentía que había algo muy malo en toda esta situación:

“Un doctor incluso me dijo que le dejara de preguntar todos los días si le dolía la cabeza, porque quizás yo hacía que él pensara que le dolía la cabeza. Así que me relajé, pensando que quizás sólo eran migrañas”.

Pero no eran migrañas. Sin embargo, como los doctores no sentían que fuese un caso urgente, Emre fue añadido a una lista de espera de cerca de cuatro meses para someterse a un escáner cerebral.

The Brain Tumour Charity / Mirror

Por mientras, el pequeño seguía dibujándose a sí mismo con manchas en la frente y cuando su mamá volvió a preguntarle de qué se trataba el sólo respondió que era “el dolor de cabeza que nunca se iba”. En ese punto, Emre había comenzado a mostrar cambios en su personalidad, mostrándose difícil y muy irritable.

“Se enojaba mucho por cosas muy pequeñas y estaba así durante horas. No tuve otra opción que llamar todos los días al hospital hasta que alguien canceló su hora para el escáner cerebral y pudimos llevarlo”.

Fue allí que se reveló que el pequeño tenía un tumor benigno en la glándula pineal, una pequeña glándula endocrina que todos tenemos en nuestro cerebro. Lo enviaron a casa diciéndole que los dolores de cabeza no tenían nada que ver con eso pero Tiffany pronto tuvo que volver con el niño a urgencias ya que experimentaba terribles dolores de cabeza, vómitos y había comenzado a quedarse dormido con mucha facilidad.

The Brain Tumour Charity / Mirror

Al realizarle más pruebas, confirmaron que era imposible operar el tumor. En cambio, lo sometieron a una punción lumbar que busca, de forma microscópica, ayudar con el quiste benigno de su tumor.

“Me tomó tres meses rogándole a los doctores llegar aquí, pero al menos él está estable y está siguiendo con su vida”.

Después de su terrible experiencia, que podría haber terminado con la muerte de su hijo, la mujer y su familia han comenzado a trabajar con HeadSmart, una campaña organizada por la Caridad de Tumores Cerebrales con el propósito de generar consciencia respecto de esta extraña enfermedad y los tumores cerebrales en niños.

The Brain Tumour Charity / Mirror

“Sabemos por nuestra propia experiencia lo importante que es que los doctores y los padres puedan reconocer cuándo un niño podría estar sufriendo de tumores cerebrales. HeadSmart ha tenido un gran impacto pero siguen habiendo muchas personas que no logran reconocer los síntomas”.

A veces la intuición es más fuerte que todo lo demás y aunque la ciencia una y otra vez quiso decirle que ella estaba equivocada, finalmente, tenía la razón.