Por suerte como no tenía antecedentes, los 2 meses de cárcel podrá cambiarlos por trabajo comunitario.

Criar a un niño no es fácil. Hay muchos que son rebeldes desde pequeños y se niegan a seguir las instrucciones y órdenes de los papás. Si bien antes la desobediencia se solucionaba con un par de golpes, ahora eso es imposible, pues los niños están totalmente protegidos y nadie puede tocarles un pelo.

Ni siquiera para que aprendan…

Pero al parecer esta madre no se tomó tan en serio la ley y perdió la paciencia cuando su hijo de 10 años se negó a ducharse, lo que provocó que ella se indignara y lo abofeteara por desobedecerle. Sin embargo, jamás imaginó que terminaría arriesgando ir a la cárcel.

Pixabay (Imagen Referencial)

Solo por 2 bofetadas…

REX

De acuerdo a la Audiencia de Pontevedra, “la reprensión ante una eventual desobediencia del menor nunca puede justificar el uso de la violencia que la acusada ejerció” y como ella pasó a llevar ese principio, fue condenada a pasar 2 meses tras las rejas y a no acercarse a su hijo a menos de doscientos metros durante seis meses, ya que la sentencia considera que es misión de los padres educar a sus hijos y corregirlos, pero siempre marcando como límites infranqueables la integridad física y moral de los menores

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Afortunadamente la madre como no tenía antecedentes penales, podrá cambiar la cárcel por hacer servicio comunitario.

No quiero ni imaginar qué pensarás nuestros abuelos, que solían criar a “pura mano dura”, sobre este tipo de decisiones…

Y tú, ¿qué opinas?

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