Por Kat Gallardo
8 Agosto, 2017

No eran simples ronquidos. Ella está devastada.

Una joven mamá quedó devastada luego del episodio que le tocó vivir. Estaba durmiendo junto a su novio cuando él empezó a roncar. Los ronquidos no pararon y el hombre terminó muriendo en su cama víctima de un ataque cardíaco. Él había sido diagnosticado con un raro síndrome, pero sus doctores lo consideraron de “bajo riesgo mortal”.

Lewis Little tenía sólo 25 años al momento de su muerte. Sufría de una rara enfermedad cardíaca conocida como Síndrome de Brugada, la que fue considerada de bajo riesgo mortal por sus médicos. Su novia Lisa Lee, también de 25 años, quedó devastada luego de este triste episodio. Ayer se conmemoró un año desde que perdió al padre de su único hijo de sólo dos años.

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El año 2015, Lewis fue diagnosticado con el síndrome, el cual podía causar movimientos irregulares del corazón y convulsiones, pero a pesar de esto, sus médicos lo consideraron de bajo riesgo y no le recetaron ningún medicamento para la condición. Es por esto que Lisa cree que las medidas necesarias para su tratamiento, lo podrían haber salvado.

Después de la muerte de Lewis, su esposa Lisa hizo una petición en línea pidiendo que todas las víctimas del síndrome de Brugada tuvieran la opción de disponer de un desfibrilador cardioversor implantable (ICD), un dispositivo que reinicia el corazón. Lisa cree que este dispositivo habría salvado la vida de su novio y con su petición, logró recolectar más de 10.000 firmas para ser considerada una medida de gobierno.

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Lamentablemente, la petición fue rechazada. De acuedo al gobierno, esta medida debía ser tomada sólo por un “clínico responsable”. A pesar de la resolución, Lisa dice que ha sido contactada por personas de América, Australia y Canadá, empatizando con su caso. “Una mujer me dijo que esta medida ayudó a salvar la vida de su marido, ya que luego de leer mi petición, pidió que los médicos reconsideraran el tratamiento. Es bueno saber que Lewis ha podido ayudar a otras personas”, afirmó.

Lisa y su familia seguirán en la tarea de visualizar este síndrome, con el fin de que lo ocurrido con Lewis, no se vuelva a repetir con ningún otro diagnosticado con la enfermedad.

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