Por Teresa Donoso
13 Abril, 2017

Josef Fritzl encerró a su hija en un calabozo que construyó bajo su casa cuando ella tenía sólo 18 años.

La historia de Elisabeth Fritzl es de esas que te hielan hasta los huesos y te calan hasta el alma. Su relato salió a la luz en una entrevista realizada por el Canal 5 de la televisión británica después de que su padre, Josef Fritzl, fuera enviado a prisión por haberla abusado en repetidas ocasiones y haberla mantenido privada de libertad durante más de dos décadas.

Mirror

Según indica el portal británico Mirror, el jefe de investigación criminal austriaca aseguró que cuando la encontraron la mujer se negaba a contar lo que le había pasado:

“Elisabeth no decía nada. Lo único que dijo fue: ‘De todas formas no me creerán’. Entonces cambiamos nuestra estrategia y le dijimos ‘Bueno, quizás tú eres la víctima,’ y su expresión cambió. Después de eso nos dijo ‘Si les digo cómo sucedió todo, nadie me creerá’”.

Getty Images
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Pero con un poco de paciencia lograron convencerla. Lo único que los investigadores y la policía querían era ayudarla:

“Elisabeth nos pidió algunas condiciones. No quería volver a verlo [a su padre]. Tenía mucho miedo de que nadie le creyera y de que todos los creerían a su padre”.

Fue allí que se decidió a contarles la horrible historia de abusos que había sufrido a manos del hombre que debería haberla cuidado y mantenido a salvo. Fritz le dijo a su mujer que su hija de 18 años había escapado de casa y que se había unido a un extraño culto. Posteriormente, procedió a encerrarla en un sótano que había construido bajo la casa, donde abusó sexualmente de ella durante 24 años. Debido a esto, Elisabeth terminó dando a luz a varios bebés, uno de los cuales enfermó y tuvo que ser llevado al hospital.

Su padre le permitió ir a ver al bebé y fue allí que se encontró con un grupo de policías. Ellos notaron sus comportamientos extraños y ella terminó confesando y pidiendo ayuda.

Rex Features

Fue así que se descubrió que el hombre, ahora de 82 años, ya había violado a otras mujeres previamente. Según lo que él mismo declaró en el juicio, era una compulsión que no podía dominar y como no quería ir a la cárcel, por eso había encontrado la forma de hacerlo sin tener que enfrentarse a la ley: encerrando a su hija.

Fritzl fue llevado a prisión en 2009 después de ser condenado a pasar el resto de su vida ahí. Dentro de los cargos que se le imputaban se encontraban el incesto, la violación reiterada, el secuestro y también el asesinato de uno de los bebés que su hija dio a luz.

Mirror

Según indica el portal Mirror, Elisabeth hoy en día tiene 51 años y vive en Austria con sus seis hijos.

Uno de los policías que la ayudó, identificado como el señor Reigner, asegura que siempre piensa en Elisabeth y que ella a menudo le envía cartas para Navidad. Una de ellas contenía el siguiente mensaje:

“Si me lo permites, quiero agradecerte por ayudarnos. Estuviste con nosotros en una situación difícil. Cuando más necesitábamos de tu apoyo nos ayudaste, y lo hiciste sin decir mucho. Vivir la experiencia de que alguien estuviese con nosotros y nos apoyara de forma incondicional fue como un regalo. Sabemos que, con gente como tú, no estamos solos. Esperamos que tú también tengas alguien que te apoye de esta manera”.