¿Una máscara que con electricidad te hace más bella? ¿Un juego de mesa con la cara de Donald Trump? ¡Hay cosas absurdas que no podemos dejar en el olvido!

¿Eres de esos a los que nunca les sale nada bien? ¿De esos que utilizan pegamento y unen todo menos lo que querían (incluyendo sus propios dedos)? ¿De los que nadie adivina sus dibujos en el juego Pictionary (¿¡Un gato!? ¡NOOO, ES UNA CUCARACHA!)? ¿O de los que nunca lograron buenas calificaciones en artes y tecnologías? Pues bueno, si eres como yo y muchas de tus ideas fracasan, no te preocupes, hay un lugar para ti.

Y lo que te diré no es ninguna broma pesada… prepárate… porque: ¡Hay un museo para ti!

Sí, el Museo del Fracaso. Es algo muy real y no es tan horrible como suena, lo prometo.

Este lugar reúne todos los productos que, por alguna razón, fallaron miserablemente. Fue fundado por Samuel West, un investigador de innovación que tiene una visión muy interesante respecto a las compañías.

West está cansado de que las compañías sólo hablen de sus éxitossabe que en el fracaso hay cosas muy importantes también.

“El fracaso es más interesante y nos ofrece más de lo que aprender. Entre un 80% y 90% de los proyectos de innovación fallan, y necesitamos empezar a aprender de esas caídas… que muchas veces son muy caras”.

-Samuel West-

The Museum of Failure

Para la colección, escoge productos de empresas grandes, como Coca Cola, Google o Apple. No, no quiere destronar ni avergonzar a nadie, esto también tiene una muy buena razón: así el experto puede mostrar que hasta los grandes se equivocan.

“Hasta los peces grandes, las más grandes y exitosas compañías, sueles fallas con la innovación. Quiero que la gente entienda que el fracaso es algo esencial para el éxito en la innovación”.

-Samuel West-

Su manera de armar la exhibición ha sido mediante compras en eBay y donaciones de todas partes del mundo. Y la gran apertura será el 7 de junio en Helsingborg, Suecia.

Ahora lo más divertido, ¿quieres saber lo que podrás ver ahí? Te mostraremos sólo algunos…

La Máscara Facial Rejuvenecedora

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

Sí, se supone que haría lo que su nombre dice… e incluso prometía hacerte más lindo. Todo mediante pequeños shocks eléctricos. Sí, algo me dice que ese fue el problema.


Nokia N-Gage

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

El que mucho abarca, poco aprieta. Nokia intentó unir los smartphones con los juegos de video el año 2003. La idea era competir con el Nintendo Gameboy. Parece que la gente quiere cada cosa para lo que es necesaria, y en el 2005 ya lo sacaron de la venta.


Apple Newton

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

¡Apple también tuvo sus caídas! En 1993 este gran aparato debía ser un asistente digital y también un artefacto para enviar mensajes. ¿El valor? Más de 1.000 dólares de hoy. ¡Adiós!


Trump: El Juego

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

Sí, tal como lo leen. A la familia Trump siempre le ha gustado los negocios y decidió hacer su propia versión de los juegos estilo “Monopoly”. Aunque no lo crean, 800.000 personas lo compraron… pero se esperaba que partieran siendo dos millones. Pasó un año y fue discontinuado.


Bic para ella

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

Alguna vez Bic pensó que necesitábamos lápices especiales (y más caros, por supuesto). ¿Es necesario que apunte a lo absurdo que es eso? No duraron ni siquiera un año en venta.


Los lentes de Google

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

En el 2013 todos creímos que estos lentes cambiarían nuestras vidas… pero no: eran incómodos, su batería duraba poco, era difícil conseguirlos… Y COSTABAN 1.500 DÓLARES. ¿Tengo que explicar más?


Twitter Peek

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

La compañía Peek pensó que la gente estaría dispuesta a pagar 200 dólares para tener un artefacto exclusivo para enviar Tweets. Claro, ¿para qué querríamos hacerlo desde nuestros celulares que además nos permiten otras cosas, si podemos gastar ese dinero?


Orbitz

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

Este refresco de fruta canadiense tenía pequeñas bolitas de gelatina dentro de él… imagínense estar bebiéndolo y encontrarse con algo sólido. Saludó y se despidió en 1997.


Blockbuster

Sofie Lindberg/ The Museum of Failure

¡La caída que más no dolió! ¡Aún lo extrañamos! Este servicio para arrendar películas nació el año 1985 en Dallas. En menos de diez años, ya habían más de 2.800 tiendas alrededor del mundo. No fue un fracaso como tal, ya que casi sobrevivió por 30 años, pero en el 2013 Netflix e internet lo destronaron… para siempre.

Si quieres ver más, ya sabes: compra tu pasaje a Suecia. Pues si algo sale mal, siempre habrá un lugar donde acabarás.

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