Por Ignacio Mardones
28 abril, 2020

Cerca de 200 frascos de 250 ml se fabricaron en el primer lote y fueron a dar a las manos de los más necesitados del municipio.

Las culturas indígenas poseen conocimientos milenarios que no siempre son aprovechados por el mundo moderno. Al contrario, muchas veces hay un desprecio hacia su forma de hacer medicina: consideran que es “brujería”, que no tiene sustento científico y que arriesgarse a ser tratado con lo que proponen, podría provocar una desgracia. Pero lo cierto es que ellos han aprendido del ensayo y el error; que es una forma responsable de crear medicamentos. Es más, así opera toda persona de ciencias.

Jóvenes Tarahumaras de la Universidad Tecnológica Tarahumara (UTT), han querido rescatar el valor de su flora nativa creando un potente gel antibacterial a base de hierbabuena, chuchupate y alcohol para proteger a sus vecinos más vulnerables del coronavirus. La idea, es que con esto los habitantes de la sierra tengan desinfectante de manos. Porque ya sabemos cómo se comporta el virus. Y debemos evitar el contagio.

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Los responsables de esta iniciativa tienen nombres: Marely Bustillos y Ricardo Elihel. Ellos son los que identificaron las plantas con propiedades antisépticas y las trataron en un laboratorio para desarrollar el gel.

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El gel en cuestión consta de tres sustancias activas: chuchupate (de la planta con nombre Lingusicum Porteri) comúnmente utilizado para aliviar dolores de estómago, más hierbabuena y alcohol, todo mezclado de manera natural.

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Teniendo los elementos, éstos entran en el proceso químico necesario para formar el gel; se utiliza el método de “filtración por calor” que ayuda a extraer el aceite esencial del chuchupate. Para la hierbabuena y el alcohol bastará un macerado para la obtención de las propiedades.

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Según informan voceros de la universidad, cerca de 200 frascos de 250 ml se fabricaron en el primer lote, frascos de gel que fueron a dar a las manos de los más necesitados del municipio.

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Esta ayuda que viene de los jóvenes, rescatando un conocimiento ancestral, es muy bienvenida dentro de la población que necesita cuidarse y ve con mejores ojos un producto que contiene especies familiares.

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En este panorama que vivimos hoy nadie puede quedarse al margen. Siempre se puede ayudar de alguna manera. Puede ser investigando y de forma activa, tal como lo han hecho Marely Bustillos y Ricardo Elihel. O, también, quedándose en casa. Esto último no debe mirarse en menos: es un punto fundamental para detener el avance del virus.

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