Por Maximiliano Díaz
4 junio, 2018

Son críticos con asiáticos y africanos por hacer que las niñas se casen, pero lo que muchos no saben es que en 49 de los 50 estados, el matrimonio infantil es legal.

Sobre el mesón hay una foto de Dawn Tyree. Su pelo castaño brilla. Tiene un flequillo y unos rulos muy definidos que se iluminan contra la la luz. Tiene el típico aspecto delgado de una adolescente cualquiera. Ojerosa y con los pómulos marcados, lleva una blusa blanca y un suéter azul abierto. La foto es del año 1983. Dawn estaba en quinto grado, tenía 11 años y vivía con sus padres. Ese fue el año cuando ella y un amigo de sus padres se conocieron.

Dawn Tyree

El amigo de la familia era extraño. Un hombre casi 20 años mayor que ella. La miraba de modos que nadie más lo hacía, y le sostenía la mirada durante largos ratos. Él tenía una astucia, una inteligencia social atemorizante. Lograba hacer que nadie más que ella se diera cuenta. Transmitía su interés de una manera discreta. Los padres de Dawn nunca sospecharon nada. El sujeto comenzó a tener aproximaciones muy lentas, graduales. Esperó lo suficiente para poder acercarse a ella.

Poco más de un año después, Dawn estaba embarazada.

Había sido abusada durante todo ese año por el amigo de la familia. Sus padres se enteraron. Una adolescente no puede esconder un embarazo (en muchas ocasiones, ni siquiera una mujer adulta completamente independiente puede hacerlo). Los tres se sentaron a discutir una posible solución. Dawn se impactó al enterarse de que, para sus padres, denunciar al abusador e intentar enviarlo a la cárcel no era una opción. No fueron a la policía. Dawn recuerda la solución convenida: 

“Decidieron que me casara con él”.

A los 13 años, Dawn llevaba un vestido blanco de novia. Su abusador la esperaba en el altar, él tenía 32 años. 

Un silencioso problema en Occidente

Dawn pasó a ser otro triste caso que alimentaba una cifra: se convirtió en una de las niñas que, cada año, sacrifican sus futuros y su estabilidad emocional para que sus familias no se sientan avergonzadas. Los padres de Dawn al fin volvían a estar calmados: no debían decirle al mundo que su hija había sido abusada; que ellos eran amigos cercanos de un violador; que habían expuesto a una pequeña de 11 años.

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Lo curioso con los Estados Unidos es que protesta constantemente, de manera pública y recurrente, sobre los matrimonios infantiles en países lejanos que han normalizado el fenómeno. Se pueden ver cada día páginas de internet que alegan en contra de que hayan pequeñas que se casan con adultos en Asia o África (según las cifras de la fundación Save the Children, una menor de 14 años es entregada como esposa cada 11 segundos), pero hasta el mes pasado, todos los estados tenían permitido el matrimonio infantil. 

En mayo, Delaware se convirtió en el primer estado que los prohibió todos, sin excepción.

Según Fraidy Reiss, directora de Unchained at Last (Desencadenada al fin), una organización que busca disolver los matrimonios forzados que han destruido la vida de incontables niñas y mujeres a lo largo de los Estados Unidos, esto es a todas luces un avance:

“Es un momento histórico para mujeres y niñas, donde finalmente terminamos con la reliquia de un pasado sexista que destruye las vidas de las niñas. No debería haber sido tan difícil”.

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Según Unchained at Last, más de 250.000 niñas fueron obligadas a casarse en los Estados Unidos entre el 2000 y el 2010.

Sherry Johnson

El año pasado, un artículo publicado en el New York Times hablaba sobre Sherry Johnson, una mujer de Florida que a los 11 años fue obligada a casarse con su abusador. El artículo recorrió el país. Muchas personas se escandalizaron. No solo por encontrarse de manera tan fuerte con noticias como estas en un estado que supone ciertas garantías para sus niños. “El país de la libertad”, dice el cliché. Indignados, muchos lectores revisaron leyes y decidieron escribirle al autor del artículo. Sus cartas decían cosas como “Usted está mal“; “Revise mejor la ley”; “Por si no lo sabía, tenemos una edad mínima para el matrimonio”; “Revise sus fuentes si es periodista”.

Todos ellos pensaban que la edad mínima para casarse en Florida eran los 18 años, pero estaban equivocados. 

A pesar de que el mínimo legal son los 18 años, hay una letra pequeña en cada apartado de las leyes sobre matrimonio. En el caso de Florida, aceptan una larga lista de excepciones, y para ser aprobados, solo necesitan el apoyo de un juez de la corte, o de los padres de la menor. Si la pequeña está embarazada, ni siquiera se requiere aprobación de nadie.

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Al final, lo de los 18 años no era tan cierto. Parece ser que esos lectores pensaban en los 20 estados donde no hay un mínimo de edad establecido para casarse, y ni siquiera piden aprobación para las menores.

Los opositores

Suena extraño. Un grupo de adultos que defiendan el “derecho” a que una niña o adolescente se case. En muchos casos se podrá pensar que defienden su propio derecho a casar a sus hijas con abusadores. Lo cierto, es que sí hay un grupo de detractores a las medidas que impidan el matrimonio infantil. La oposición más fuerte viene de parte de grupos conservadores. Ellos creen en el derecho de un feto a nacer en una familia donde su padre y su madre están juntos, siguen pensando en el matrimonio como una institución que aliviana la carga de todos sus participantes. Bajo esta lógica, también tienden a pensar que una pareja casada no se realizaría un aborto. Los conservadores buscan evadir a toda costa la interrupción de un embarazo.

El problema con esa estructura de pensamiento es que, en la práctica, los matrimonios que envuelven a niñas, suelen no tener resultados satisfactorios para nadie. Sobre todo si hablamos de un caso tan condenable como el de casar a una muchacha con su abusador, un sujeto que debería pagar ante la ley, pero que en lugar de esos, recibe regalos en un traje.

Tyree

Dawn Tyree vuelve a hablar, ahora más exhaustivamente, de su situación: antes de que ella se casara en 1985, sus padres buscaban mejorar su condición de vida. No vivían mal en California, pero el dinero no era suficiente. Acordaron mudarse juntos a Texas y no llevarse a la pequeña. Como habían pocas opciones para que alguien la cuidase, le pidieron a un amigo de la familia que fuese su niñero permanente. Él accedió. Los abusos comenzaron pronto.

Según la misma Dawn:

“Mi abusador me convencía a diario de que yo era lo suficientemente grande como para tener relaciones sexuales, y que los otros adultos no podían comprender eso”.

El abusador de Tyree no empleó el mismo método que el grueso, él la convenció, siendo una niña, de que ambos estaban enamorados y que eran una pareja estable. Ella lo creyó. Por supuesto, su “novio” le pidió que guardara el secreto. Por el amor que ella creía sentir, lo hizo.

Han pasado 33 años desde que los padres de Dawn Tyree la convencieron de contraer matrimonio con su abusador. Hoy, ella recapitula y habla del problema de los matrimonios infantiles (Foto: Amanda Lucier/The New York Times).

Cuando quedó embarazada, Dawn no se lo pudo seguir ocultando a sus padres. Ellos se molestaron, pero prefirieron no levantar la voz. No querían ser el centro de atención de nada. Según Tyree, su padre es un conservador, así que el aborto nunca fue una opción. Lo único que podía sacarlos a todos de esa situación sin que nadie los apuntara con el dedo, era hacer que la pequeña se casara con su niñero. Tyree lo recuerda perfectamente:

“Fuimos al palacio de justicia del condado, y un juez me preguntó si quería casarme. Respondí que sí. Por un par de semanas, me habían dicho que el matrimonio era lo mejor para mí, y que necesitaba decirle eso al juez”.

Dawn comenzó una vida de ama de casa siendo increíblemente joven. No fue a séptimo ni octavo grado por su embarazo. Después del nacimiento de su hijo, una segunda bebé vino. De a poco, comenzó a darse cuenta de algunas cosas: quién era realmente su marido y cuáles eran sus inusuales actitudes. La incomodó la diferencia de edad de ambos y cómo había comenzado la relación. Cayó en la cuenta de que su esposo era un pedófilo, que ella había sido su presa. 

La unión solo duró 3 años. A los 16, Tyree se convirtió en una madre soltera. Hoy, revisa esos años, los primeros de su vida con el abusador, y los cuestiona y condena profundamente:

“Estaba muy asustada y confundida, quería que mi familia estuviera feliz. Ser madre soltera habría sido muy vergonzoso para mi familia. Yo quería mantener la paz. El matrimonio era una manera de cubrir las violaciones. El matrimonio era una manera de que yo no fuese una madre joven y soltera. El matrimonio era la forma de evadir todos los servicios de investigación infantil. El matrimonio era una forma de evadir los cargos por negligencia infantil contra mis padres. El matrimonio era una forma de mantener a mi esposo fuera de la prisión”.

Límites etarios

Algunas personas aseguran que se oponen al matrimonio a los 13 años: según ellos, las niñas de esa edad no son capaces de discernir sobre el medio ni las relaciones en las que se ven envueltas. Pueden tener algo peligrosamente tóxico cerca de ellas, y no llegar a identificarlo. Todo bien. Una excelente lectura de la vulnerable adolescencia. Sin embargo, muchos de ellos piensan que esas mismas jóvenes sí pueden casarse a los 17. Es cierto que hay muchas menores de edad que saben muy bien qué hacer con su vida y las relaciones a esa edad, pero en estos casos, el discernimiento no es el único problema.

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Para las muchachas demasiado jóvenes, el matrimonio suele interrumpir la escolaridad. Y, si un día se dan cuenta que la persona con la que comparten la cama es un monstruo, también están condenadas al anonimato. Una chica de 16 o 17 años no puede buscar acogida en los refugios contra la violencia doméstica (por lo general, no permiten la entrada a ninguna menor de edad), y en algunos estados, una menor de edad que huye de un matrimonio abusivo, se considera legalmente una fugitiva de la ley. Las abusadas pagan con cárcel.

Las leyes sobre el matrimonio son un problema para la mayoría de los estados. Cada uno es autónomo y tiene su propia legislación, pero en algunas ocasiones, la justicia federal puede entrar a mediar algunas cosas. Las chicas norteamericanas en familias inmigrantes suelen ser presionadas a casarse con un pariente lejano porque necesitan llevarlo a los Estados Unidos. Es una forma rápida y fácil de obtener una ciudadanía para alguien que no tiene opciones para entrar al país. Y sería una medida veloz y sencilla el legislar para que, al menos en materia internacional, ambos debiesen tener 18 años.

Sonora y la religiosidad

Sonora Fairbanks tiene 39 años, y su opinión al respecto es más que tajante: “Es degradante dejar que los jóvenes se casen, no es algo hermoso”. Ella sabe perfectamente de lo que está hablando. A los 16, se casó con alguien 10 años mayor que ella.

Criada en una familia católica tradicional, educada en casa, y sin permiso para tener citas, los padres de Sonora comenzaron a hablarle sobre conocer a su futuro esposo cuando ella tenía apenas 15 años. Cuando ella conoció a uno de los candidatos que sus padres habían seleccionado, decidió tomar la oportunidad sin pensarlo. Era la única forma de salir de esa hermética y asfixiante familia. También, asegura, fue una forma de saciar la inquietud del sexo en su vida. Tenía 15 años cuando conoció al que se convertiría en su esposo, y como toda adolescente, sentía curiosidad.

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Finalmente, y como muchos casos iguales al de ella, Sonora se dio cuenta de que se había casado con un sujeto horrible. Su matrimonio se desintegró al poco tiempo después.

El país de Donald Trump lleva 1 estado de 50 donde se abolió el matrimonio infantil. Solo quedan 49.

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